domingo, 23 de noviembre de 2025

LAS FORMAS DEL HUMO: TRAS VER A CHRISTOS PAPADOPOULOS Y ÉSKATON

 


¿Cuántas son las formas del humo? 

¿Cuáles son los ritmos del cuerpo?

El diablo nos oculta sus intenciones quemando incienso en altavoces,  transformados en botafumeiros, pronunciando sonidos guturales, cegándonos con el ruido y luces estroboscópicas navideñas, en mercados donde el pescado ya no huele y encontramos, a cambio, las salsas uniformes de las cadenas de restaurantes. Nos atrae el lado oscuro; somos mediocres. El incienso disimula el lento e inevitable proceso de descomposición de nuestros cuerpos. 

Diez jóvenes bailan, saltan; energía reunida, continua, persistente. Brazos, pelo, manos, piernas, dedos, ojos, pechos. Un, dos, tres, cuatro; un, dos, tres; un, dos... Cuerpos que se doblan, giran, vuelan, cantan, respiran, gritan...

Una mujer joven se abre paso entre las mesas de los restaurantes: sonríe, brillante, sensual, inmensa... 

El olor del incienso viaja a través del tiempo; el olor de la mantequilla de estas galletas recién hechas nos obliga a mirar la infancia. Trozos de galletas entre los dientes; y, entonces, se escuchan, como si los hubiéramos olvidado, los ritmos del cuerpo y distinguimos, al otro lado del espejo, al otro lado del cristal, entre las mesas de la cantina, sí... las formas del humo.

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