viernes, 16 de septiembre de 2022

JEAN-LUC GODARD: EL CINE

 


Hubo un tiempo en que toda una joven generación en Francia buscó nuevas formas de hacer cine. Se les llamó la Nouvelle Vague. Fueron Agnès Varda -una de las pocas mujeres-, Claude Chabrol, Louis Malle, Jacques Rivette, Éric Rohmer, François Truffaut, Roger Vadim... Y Jean-Luc Godard.

La mayoría, con el paso del tiempo, sin perder su talento -que era mucho-, fue asumiendo las reglas de la industria. Godard nunca las aceptó. Con sus luces y sus sombras -que las tiene- desde su primera película, la sorprendente e iconoclasta A bout de soufle, experimentó, jugó, se divirtió: siempre. Hizo lo que quiso. En fondo y forma. El montaje -de sonido e imagen- se transforma en un elemento de ruptura; contar una historia es importante, pero es mucho mejor cómo la cuentas. 

Sus películas de los años sesenta son divertidas. Y lo son porque tienes la impresión de que el que las hace está pasándoselo bien. Rompe las convenciones, se ríe con nosotros y de nosotros. Transforma los géneros, los dinamita. Bande apart es el mejor ejemplo. ¿Cine de gansters, musical, comedia loca? Todo eso y nada de eso. 


Si alguien me preguntara: ¿en qué películas sientes que la vitalidad se sale de la pantalla, sin hipocresías ni velos? Sin duda, las de Godard de esa época. Están vivos; estás vivo. 

Parece serio; lo parece. En realidad, no puedes dejar de sonreír, aunque los personajes reflexionen sobre el sentido de la vida y el estado del mundo. Bergman era serio y profundo en Persona; ¿Godard se divierte y rompe las reglas en Alphaville?


La cuarta pared se rompe en mil pedazos. No hay límites para que la realidad múltiple y poliédrica atraviese la pantalla. Los finales han de ser explosivos o no han de ser...

O para adaptar a Cortazar, como debe hacerse, traicionándole y siéndole fiel en el fondo y en la forma.

Después la política, en los setenta y ochenta, lo llevó por otros derroteros. El 68 no le vino bien, en mi opinión; se espesó, quiso ponerse serio. Aunque, eso sí, lo hizo a su manera, provocando a las buenas conciencias, a esa máscara de lo políticamente correcto, tan peligroso para cualquier tipo de creación artística; y lo hizo sin normas ni coerciones. 

Je te salue, Maria

Los demás las habían aceptado; él, no. 

En sus últimos años con los medios digitales no traicionó sus convicciones. Siguió siendo un creador único, ajeno a las modas, buscando nuevos caminos, abriendo fronteras. 


¿Qué autor ha hecho más por el cine que Jean-Luc Godard? Los contaríamos con los dedos de una mano.

¿Qué autor ha ido más allá en su búsqueda de la Verdad? Aquí están las manos, el punto de partida de nuestra humanidad.


Godard es el cine.