domingo, 29 de julio de 2018

LOS ESPACIOS VACÍOS Y EL TIEMPO


En el 2017 Kogonada estrenó su opera prima, Columbus.
Antes había hecho vídeo-ensayos sobre directores tan conocidos como Bergman, Bresson, Ozu, Anderson, Linklater, Kubrick...

Me gusta el que se llama "Las manos de Bresson". Parece como si las manos, por sí mismas, te pidieran contar historias...

Hands of Bresson from kogonada on Vimeo.

Kogonada bebe de todos ellos en su opera prima, pero no dejo de pensar que hay una relación muy estrecha con el que dedica a Linklater y a esa trilogía tan peculiar que va de Antes del amanecer a Antes del anochecer; se incorporan, por un lado, reflexiones sobre el tiempo y, por otro, imágenes de películas que nos recuerdan la interrelación que existe entre esos dos vectores: el tiempo y el espacio.


Linklater // On Cinema & Time from kogonada on Vimeo.

Columbus se sitúa en ese marco. La historia es sencilla. Dos personajes, Casey y Jin, en una etapa diferente de sus vidas, deben asumir la relación que mantienen con sus progenitores; la amistad, por el camino, surge entre ellos. Quizá lo que la diferencia de otras películas underground es la elección intencionada de los espacios: la arquitectura modernista de Columbus.



Esos espacios se llenan con sus palabras; incluso, cuando los personajes desaparecen, no están vacíos. El tiempo se ha encargado de darles un sentido que antes no tenían.

Casualmente -o no- vi al día siguiente El árbol de las cerezas de Marc Recha.

Aunque hay otros temas -el de la infancia es una de las obsesiones de Recha en toda su obra- encuentro una idea parecida: el tiempo de los hombres y el tiempo de la naturaleza; los espacios, como hilo y laberinto. En este caso, a veces, se amalgaman; en otras, se separan.

En el documental sobre mi familia, el que me hubiera gustado hacer, los espacios y las fotografías tendrían que haber sido el único elemento visual; no sólo el esqueleto argumental. El tiempo -esa clave sin la que no se puede entender el cine- y mi voz se hubieran encargado de transformar la mirada.

Los espacios nunca están vacíos; forman parte de nuestra memoria, aunque los abandonemos.

Adquieren un significado diferente, nuevo.

¿Sobrevivirá esa mirada, cuando ya no estemos?