viernes, 25 de diciembre de 2015

LA ACADEMIA DE LAS MUSAS DE GUERÍN


Si me quedo con una primera impresión sería esta: quedan cabos sueltos.

Guerín busca eso. 

Su cine documental se construye poco a poco; se organiza de manera autónoma, espontánea, libre… Y no olvida el humor. Nada es posible sin él…

Partimos de una clase; desde la cátedra el profesor imparte una asignatura. 
Tenemos al profesor, varias alumnas y, en casa, a la mujer del profesor. Y aparece un tema: Petrarca y su musa, Beatriz.

Y se abren pétalos, más y más senderos: ideas que se entrelazan. Miramos a través de los espejos. Y sin ellos.


Tenemos la literatura: su papel en la construcción de nuestros sueños y la realidad que nos circunda.

Tenemos la seducción: el juego de espejos y costumbres e ideas preconcebidas que necesitamos para sobrevivir y afrontar el mundo.

Tenemos la relación que se establece entre el profesor y las alumnas. Que podría ser, -¿por qué no?- una historia acerca del poder y el uso descarado y narcisista de este desde una situación de privilegio. Y muchas cosas más también.

Y la palabra. La palabra sin la cual no existiríamos. Sin la cual nada de lo que tenemos, podría existir.

No es Guerín alguien que busque respuestas. Sólo hace preguntas. 

Y deja abiertas todas las interrogantes…




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