lunes, 20 de julio de 2026

ODISEA DE NOLAN

 

Ningún hombre, valiente o cobarde, puede eludir su destino. 


El destino se ha cumplido. Era inevitable. 

Son las dos de la mañana. Escucho un último ¡Viva España! Es el mismo vecino que ponía a Manolo Escobar en su terraza durante la pandemia para contrarrestar y replicar a otro vecino, un anarquista, que leía con la ayuda de un altavoz poemas de Miguel Hernández y Antonio Machado. Sí, no son los mismos ¡Viva España! que gritaban las tropas nacionales cuando entraban en las ciudades republicanas, conquistadas y bombardeadas hace noventa años, y son los mismos; es la misma bandera rojigualda que colgaban en los ayuntamientos, antes de ejercer una represión brutal y despiadada y, al mismo tiempo, no es la misma. Escucho de fondo el pasodoble que bailan el padre y su hija en El sur de Víctor Erice. 

Este vecino no sabrá quién es Erice. El resto de la música que pone a todo trapo ni siquiera merece ser mencionada. No comparto esta alegría colectiva. Yo y mis rarezas. 

Imagino que a alguno se le ocurrirá poner en el examen de Lengua de la próxima EVAU un texto en el que aparezca el triunfo en el Mundial. No será muy original. Muchos se escribirán en los próximos dias. Habrá quien hable de la unidad de España frente a los rifirrafes políticos, que volverán en cuanto se apague el fervor inicial; otros destacarán el papel del fútbol como aglutinador y, al mismo tiempo, evasión, bien controlada y asimilada por el poder; alguno se atreverá a criticarlo como negocio que mueve millones y denunciará sus intereses. Que de esos textos se ocupen los futuros correctores. Me ha llegado demasiado tarde. Y me entristece, pero así ha de ser. Nadie puede eludir su destino.

En su lugar, escribiré sobre la Odisea.


Nolan sabe mucho; no es un tipo que haya decidido adaptar la Odisea, sin haber hecho una búsqueda exhaustiva de material. Y es listo. Por eso, tenemos una Odisea espectáculo. Es menos reflexiva que otras versiones, como la última de Uberto Pasolini; 

menos divertida que la de Camerini y Kirk Douglas, 

y, a pesar de todo, recoge lo mejor de ambas o, al menos, lo intenta. Busca entretener y lo consigue. No aburre y se agradece. Tampoco oculta los terrores del final de una época, los de esos pueblos del Norte, que nunca aparecen, mencionados constantemente a lo largo del metraje. El mundo micénico se derrumba, tras haber destruido Troya, y Odiseo es, al mismo tiempo, el final de un mundo, salvaje, que ha quebrantado sus propias normas -la ley de Zeus, como se repite hasta la saciedad-, y el comienzo de otro, incierto y oscuro. 

Tiene defectos esta película. Muchos, inevitables, diría yo, ya que una superproducción los tendrá, aunque ni siquiera tome conciencia de ellos, ni le interese demasiado divulgarlos. Si no tenemos en cuenta a Telémaco u Odiseo, los personajes masculinos responden a prototipos. Antinoo, el pretendiente, decepciona; en el guion no deja de ser un cobarde al que podamos, en el tramo final, despreciar. Menelao es un asesino violento y esa violencia, después de Troya, la ejerce, sobre todo, con Helena, una mujer negra sometida a su poder -el color de Helena y su hermana Clitemnestra no me molesta; cada tiempo tiene sus obsesiones, sus modas y ha de reflejarlas-; el pastor Eumeo es el fiel sirviente. Agamenón es casi un semidios, cubierto por una armadura que recuerda más a una película futurista que al mundo de los guerreros griegos.

Uno tiene la sensación de que el final se precipita. Y la matanza de los pretendientes hubiera merecido un espacio más amplio. No sé si me convence que Odiseo y Penélope marchen a Occidente y dejen a Telémaco como rey en el último plano; es el final feliz que una superproducción promete, pero podría haberse hecho de otra manera. Hay que saber cerrar una historia; en el fondo, estamos delante de un final fallido. Que desaparezcan los feacios y el personaje de Nausicaa es aceptable, cuando decides que sea junto a Calipso donde Odiseo recupere la memoria; tampoco me desagrada que la flor del loto sea lo que le ha permitido mantenerlo en su isla esos largos siete años. Nolan introduce la Telemaquia -no recuerdo otra versión en que aparezca- y encaja bien. El resto de aventuras, como era de esperar, superan con creces lo que se espera. Con medios, todo es posible. La historia de Polifemo es terrorífica; los lestrigones, implacables. El silencio, cuando aparecen las Sirenas, se convierte, tras superarlas, en una atronador grito de dolor. Caribdis y Escila me recuerdan a las películas de aventuras de los años sesenta. ¡Ah, sí, siempre me emociona la muerte de Argos, el perro más fiel!

Circe, como sucede con Tiresias, es la implacable testigo de un destino que ha de cumplirse. Los dioses están ahí: Zeus con su trueno, Neptuno junto a sus tormentas y, sobre todo, Atenea, la más fiel compañera, la conciencia del héroe. La bajada a los infiernos estremece; tiemblas y así tiene que ser. Penélope no reconoce a su marido por el recuerdo que ambos comparten: la cama que fabricó con sus manos en un roble, sino por un sencillo broche. En cine las metáforas deben ser simples.

Digamos que, si esperas una radiografía de un héroe ambiguo, encontrarás desperdigadas referencias, aunque Nolan no profundice demasiado. Si acaso, un no a la guerra -el propio Odiseo comprende y así se lo confiesa a Penélope, que las razones de la guerra no fueron Helena y Paris, sino el control de las rutas marítimas; ¡Ay, Nolan no ha podido evitar decirnos que es muy listo a través de su protagonista!-, una asunción de los errores cometidos, la obligación de empezar a construir otro mundo. 

La versión de Nolan es aceptable e intenta atrapar la estructura temporal del original, pero la obra de Homero es compleja y ninguna, si lo pretendiera, podría conseguir la perfección. Toda versión está condenada a mostrar solo trazas del talento de un autor, ya por sí mismo, mítico. Me quedo con la vitalidad y el amor a la vida de Camerini -que sigue siendo mi preferida-, el espectáculo bien condimentado de Nolan, la profundidad psicológica en la de Uberto Pasolini o la dignidad, algo envarada, de la serie para televisión de los años noventa. 

Para eso, para captar toda su grandeza, lo mejor es leer directamente la Odisea

Empecemos a hacerlo. Una y otra vez. 

"Háblame, Musa, de aquel varón ingenioso que anduvo errante largo tiempo, después de haber destruido la sagrada ciudad de Troya; que vio los pueblos y conoció las costumbres de muchos hombres, y sufrió en su corazón muchas penas, sobre el mar, luchando por su vida y la vuelta de sus compañeros. Y no pudo salvarlos a pesar de...

sábado, 18 de julio de 2026

EQUIDISTANCIA, MODERNIZACIÓN, MEDIOCRIDAD, EXCELENCIA

 


Al escribir esto tengo la sensación de pertenecer a otra época. Nada más lejos que asumir el papel de viejo cascarrabias que entona el ¡O tempora, o mores! y quisiera recuperar antiguas costumbres. Hubo tiempos peores, sin duda, pero dudo de que fueran más mediocres. 

Mediodía. Vagón de Cercanías. No censuro que todos o casi todos tengan un móvil en la mano y decidan establecer un vínculo intenso con él, mientras dure su viaje, -esa batalla está perdida-, pero, al menos, se agradecería no escuchar, incluso estando a cinco metros, la última chorrada de Tik Tok, el comentario afilado de un bloguero de moda o una melodía alejada de tus gustos musicales. Creo que existe un artilugio denominado "cascos" que permite no compartir con el vecino tus preferencias, sobre todo si este vecino quisiera atesorar y gozar en su interior, por el contrario, de un respetuoso silencio que le permitiera practicar una reflexión filosófica profunda o disfrutar de una lectura sosegada. 

Noche. Historia de nuestro cine. Aprovechando que esta noche hace noventa años hubo un golpe militar que acabó con la segunda república y que fue el comienzo de una sangrienta guerra civil, tras la película de Chávarri, Las bicicletas son para el verano, -obra teatral de Fernando Fernán Gómez-, se abrió un debate que pretendía ser cinematográfico, pero, sin quererlo, se convirtió en un reflejo deprimente de nuestra mentalidad. Me sorprendió la equidistancia de algunos de los comentarios. Sí, sí, todos estamos en contra de todas las violencias, como mantra es perfecto, pero hay diferencias, antes, ahora y siempre entre levantar un puño y el saludo fascista: el primero buscaba, con sus aciertos y errores, la justicia social y la libertad; el segundo deseaba y consigue, porque ha triunfado, ¡para qué vamos a engañarnos!, la desigualdad y el autoritarismo. Imagino que es la misma equidistancia que permite que en todo el mundo la ultraderecha llegue al poder con su discurso xenófobo e intolerante. La equidistancia, si se asume como ideología, nos lleva a estos lodos. 

Al mismo tiempo en otra cadena proyectaban La España dividida en color, un documental que, en líneas generales, ofrece datos serios y contrastados. Es digno de verse. Uno de ellos me pareció interesante; sin contar la posguerra, la cifra de asesinados civiles en "paseos" o ejecuciones en el bando republicano fue de unos 50.000 y se debió al descontrol interno en los primeros meses; en el bando nacional fue de unos 100.000, sistemático y controlado y dirigido desde el poder. No se suele mencionar este dato generalmente, no sea que el discurso de la equidistancia no nos encaje. 

Y nada hubiera dicho sobre este particular, si en los comentarios posteriores de los historiadores no dedicaran los primeros minutos a justificar porqué se han coloreado las imágenes: hay que acercarlas a las nuevas generaciones repetían una y otra vez. Imagino que en mis clases tal vez debería ponerles las películas dobladas, colorear las películas en blanco y negro o, mejor, no ponerlas, y llenarlas de actividades divertidas para que no parezcan antiguas o tradicionales, una didáctica nueva y enriquecedora que acerque a los alumnos lenguas muertas adaptándose a sus intereses. Lo llaman modernizar. Uno debe encontrar los límites, que existen, o las diferencias entre dos conceptos que confundimos: empobrecer o adaptar los contenidos. Bajo la falacia del segundo, llegamos, sin darnos cuenta, muchas veces, al primero. 

Sinónimos de mediocridad: vulgaridad, medianía, adocenamiento, ramplonería. 

Nada mediocre ni ramplón me parecieron los últimos documentales de una directora gallega, Margarita Ledo. Prefiro condenarme o Nación son propuestas diferentes, ignoradas por la gran mayoría; merecerían más atención. 


Se habla de lucha sindical y feminista -el trabajo, la independencia, el derecho al divorcio, la violencia institucional-; la poesía -incluso un texto de la Antígona de Sófocles- baila con imágenes de archivo; las actrices que interpretan episodios de sus vidas se confunden con personas y vidas reales. Formal y temáticamente son experimentales y atrevidas. 

Antónimos de mediocridad: excelencia, brillantez, genialidad. 

Posdata: en el documental Nación y en la obra de Fernando Fernán Gómez aparece una frase digna de enmarcar: no se trabaja gratis, nunca trabajes gratis. Para quien quiera entender, que entienda. 


sábado, 11 de julio de 2026

DESIERTO SONORO DE VALERIA LUISELLI, THEODOROS DE CARTARESCU Y CRUZ DEL SUR DE CLAUDIO MAGRIS

 


La OTAN decide aumentar el gasto militar. Nadie sale a la calle a protestar. Nadie.


Desierto sonoro de Valeria Luiselli es una amalgama de géneros. Por un lado, es la historia de una pareja en crisis y sus dos niños, la de un viaje desde Nueva York a Arizona en coche, que remite sin ocultarlo a On the road de Kerouac o Cormac McCarthy. Los padres les cuentan durante el viaje otras historias: la del genocidio de los indios americanos; la del flujo migratorio entre las fronteras mexicana y norteamericana. Niños que mueren en el viaje; niños que mueren en el desierto; indios masacrados, olvidados sus nombres, borrados. Una mirada critica a la historia de Estados Unidos, a su presente. Las narraciones se mezclan, se difuminan los límites temporales. Los niños convierten el viaje en una aventura, se confunde la realidad y la ficción, el presente y el pasado, se experimenta con la estructura y el lenguaje. Destacan dos puntos de vista: el adulto, la madre, reflexiona sobre las relaciones de pareja, la maternidad, la Historia y la injusticia, es la voz de la autora que reconoces también en uno de sus ensayos, Papeles falsos; el niño, se mueve entre el relato, transformado desde su mirada infantil, y el juego, tan serio, porque, como bien sabemos, es un trasunto de la vida. En ambos encontramos la memoria y los vínculos con el mundo. Los padres documentan con sonidos y voces la realidad: él recoge las voces desgarradas de los muertos como hizo en Pedro Páramo Juan Rulfo; la madre graba los gritos y lamentos de los vivos. Los niños heredan esas voces, las conservarán.

Hay un aspecto curioso. Los personajes leen. Libros y libros. Decenas de referencias literarias. Se escucha música de los sesenta y setenta o un audiolibro de El señor de las moscas. El móvil es un elemento secundario. Los niños no lo piden; acostumbrados a las rarezas de sus padres, prefieren que les cuenten historias. Si aceptamos esto, como aceptaríamos que en un musical los personajes bailen y canten, no tendremos ningún problema con esta novela. Incluso lo agradeceremos. Es una ficción más. 

En Theodoros de Cartarescu podríamos hablar de biografía ficticia, aunque se apoye en hechos históricos y personajes que existieron. Un personaje imaginado, como lo fue Alejandro Magno, primera lectura del protagonista, o Aquiles u Odiseo y que podría haber sido real. Diríamos que el paisaje, sea Valaquia, el mar griego, la Israel de Salomón, Etiopía, adquiere tintes épicos. ¿Es una novela histórica de una época, el siglo XIX, donde todavía cabían las aventuras, o fantástica como El maestro y Margarita de Bulgákov de la que tanto bebe? ¿Quién la narra: Dios o un autor omnisciente? No, son los ángeles, semidioses. Es fácil distinguir entre los temas la religión y la locura. Alguien dijo que con el siglo XIX desaparecieron los grandes aventureros; fue el final de las exploraciones. El mundo había sido conquistado por Occidente, en el XX y XXI será esquilmado y explotado por las grandes corporaciones.  

Claudio Magris en Cruz del Sur nos escribe sobre tres vidas delirantes que tuvieron a la Patagonia como centro de sus vidas: la de Janez Benigar, un lingüísta esloveno; la de Orélie-Antoine de Tounens, que se proclamó, como hace Teodor en Etiopía, rey de la Araucanía; la de la monja Angele Vallese. Menciona otras y no quiero dejar de recordar alguna como la de José Font, anarquista que, como muchos otros, pelearon por un mundo más justo, esa Patagonia rebelde. Aunque Magris centre su mirada en el cono sur, es fácil establecer una relación con las obras de Luiselli y Cartarescu. 


Demencias e injusticias, voces perdidas y olvidadas, masacradas, narraciones épicas, nacidas en la infancia y transformadas, al hacerse reales, en espantosas pesadillas, genocidios y mataderos, la Historia, no tan lejana, y la actualidad, bien viva, de nuestros disparates, delirios y alucinaciones.



viernes, 10 de julio de 2026

ACTO REVOLUCIONARIO

En un vagón de metro. 

Habrá un tiempo en que los hombres y las mujeres tengan como extensión de su cuerpo una máquina que contenga todo el universo; pensarán que son libres, pero vivirán encerrados en sus límites. 

Habrá un tiempo en que abrir un libro sea un acto revolucionario. 

viernes, 19 de junio de 2026

UN CARRITO DE LA COMPRA

 

Una mujer te busca, su hijo ha suspendido Latín y Lengua, está sentada, esperando, a su lado, un carrito de compra vacío, señora, qué quiere, mi hijo necesita el título, sí, pero ha suspendido cuatro asignaturas, no, son solo dos, Latín y Lengua, no, son cuatro, Latín y Lengua de primero, Latín y Lengua de segundo, pero, incluso, así, aunque fueran dos, no puede obtener el título, ella no me entiende, las palabras se deslizan, inútiles, no nos comunicamos, la lengua no sirve para acercarnos, la idea gira, se repite, no sé cómo explicarle la distinción entre materia, asignatura, disciplina, ámbitos, el profesor de Lengua le enseñará sus pruebas, pero le dirá lo mismo, no puede tener el título, ¿quiere ver los exámenes de Latín, señora?, no entiendo Latín, ¿y su hijo?, debería estar aquí para ayudarla, está enfermo, no puede venir, hable con el profesor de Lengua, él le enseñará sus exámenes, vendrán del otro edificio, gracias. 

Pasan las horas, las diez, las once, las doce, la una, pasan los alumnos, pasan las madres y los padres, alguna reclamación, muchas matriculaciones, la señora pide ayuda, a ti, a mí, a él, a ella, a todos, quiere hacer una reclamación, no sabe cómo, sentada en un banco, pide bolígrafo, pide la hoja, no sé qué asignaturas son, solo Lengua, no entiendo Latín, te acercas a ella, ¿quiere reclamar por Latín?, no, solo Lengua, nos aleja, la lengua nos aleja, gracias, retrocedes, estás a punto de tropezar con el carro de la compra, cuidado, un carro vacío, las palabras nos separan, gracias, su hijo necesita el título, sin él se irá a Canadá, escribe la reclamación, cómo explicar que su hijo necesita el título de Bachillerato, las palabras no encajan, no me entienden, Lengua, los errores ortográficos, la morfología, la sintaxis, la redacción, ¿por qué su hijo no ha aprobado Lengua?, no lo sabe, unas pocas palabras, mi hijo necesita el título, ya está, presentada la reclamación se aleja.

Cierra secretaría, son las dos de la tarde, el pasillo despejado, ningún alumno, ninguna madre, ningún padre, ningún profesor, la señora se marcha, se lleva el carrito de la compra, vacío. 

sábado, 23 de mayo de 2026

EL TIEMPO SE QUEDA

 


Un espacio vacío, sillas a un lado y a otro, una mesa en el centro, familiares y amigos enfrente, un toldo y el equipo de sonido, la descripción de un espacio vacío no es suficiente, necesitas a los personajes, 

los protagonistas, las protagonistas se sientan, trajes, peinados, maquillaje, tacones, perfumes, soportan estoicamente el sol, treinta grados, las palabras, discursos sentimentales, humorísticos, la música rellena los silencios, los silencios son peligrosos, son sinceros, S. murió, condenada a morir joven, no la conocí ni hablé con ella, ni la dirigiría la palabra, si estuviera viva, solitaria, pero sonreía siempre, palabras, este nos hizo reír, este, muy organizado, este nos apoyó, ¿cómo serás recordado?, cómo te ven, cómo te ves, estamos todos a la sombra, han pasado dos horas, se pronuncian sus nombres, 

por la mañana un vahído, la cabeza gira, latidos del corazón, se pierde todo, el etcétera ya no importa, el final está cerca, tan cerca, estamos sujetos a interpretaciones, nos ves, nos ven, aplausos, abrazos, fotografías para el recuerdo, felicitaciones, regalos, despedidas, saludos, buenos deseos, cervezas, risas, 

volvemos al espacio vacío, las farolas iluminadas, las luces, hay quien prepara la cena en el edificio contiguo, hay quien ve la televisión en el salón del quinto piso, las sillas, la mesa en el centro, el toldo ha sido retirado, el equipo de sonido guardado, y, entonces, solo entonces, la gata sale de su escondrijo a buscar comida, ha de alimentar a sus crías, las palomas rebuscan entre la basura, es su momento, se levanta un poco de aire, el cielo plano, se escucha un ladrido a lo lejos, 

nosotros pasamos, el Tiempo se queda. 

miércoles, 20 de mayo de 2026

NOMBRES

 ¿Qué libros leerías? 

La pregunta me sorprendió al final de una clase de griego antiguo. La única alumna que viene durante estos días a repasar para la EVAU me pide una recomendación literaria.

Como leía los Once de Michon o un ensayo personal de Lauren Murat sobre la obra de Proust, se los señalé como posibles lecturas. Demasiado fácil. Prometí pensarlo. 

Hoy, mientras ella traducía un texto de Jenofonte, naves que se hunden, Lisandro embarcó, saqué un rotulador y puse tres nombres en la pizarra: Annie Ernaux, Han Kang, Patrick Modiano. 

Dicen más que miles de palabras. 

Los apuntó en su libreta. 

¿Leerá a estos escritores? 

¿Le gustarán? 

Son piedras lanzadas al mar. 

Se abrieron senderos, caminos, líneas de fuga infinitas cuando escribí esos tres nombres en una pizarra blanca. 

viernes, 15 de mayo de 2026

BANDA SONORA PARA UN GOLPE DE ESTADO

 


Última fotografía de Lumumba antes de ser asesinado.

"Lumumba y dos ministros de su recién formada gobierno independiente (que también habían sido torturados), Maurice Mpolo y Joseph Okito, fueron alineados contra un árbol y los dispararon uno por uno. Se cree que la ejecución ocurrió el 17 de enero de 1961, entre las 21:40 y las 21:43 (según el informe belga). Los belgas y sus contrapartes, los estadounidenses, querían deshacerse de los cuerpos, y lo hicieron desenterrándolos y descuartizándolos, para luego disolverlos en ácido sulfúrico mientras los huesos se trituraban y se esparcían..."

Maya Angelou, Abbey Lincoln gritan, 

llevamos en las manos la sangre de miles de muertos, manos ensangrentadas, cuando enviamos un wasap, manos cómplices, cuando respondemos la llamada de un amigo, la sangre de niños, de mujeres violadas, de hombres torturados, suenan melodías de jazz, los jugadores de tenis quieren más dinero, propaganda, Trump y Xi Jinping se dan la mano, libertad, hablamos de otros cuando no están, la responsable de un restaurante humillaba a una camarera a unos metros de la plaza de Tiananmen, ¿a dónde va nuestra riqueza?, historias de hombres y mujeres pobres, olvidados, despreciados, apartados, la angustia la deja sin palabras, vacía, hueca, Ucrania y el Congo vendidas a las grandes empresas chinas, europeas, norteamericanas, tenemos diamantes, oro, estaño, cobre, coltán, palestinos muertos, setenta y dos mil setecientos cuatro, todos miran a otro lado, desesperada, negocios eurovisivos, ¿a dónde va nuestra riqueza?

Nos miramos en los ojos de los muertos, escuchamos sus voces, hacemos oídos sordos.

Maya Angelou y Abbey Lincoln gritan:

 asesinos, asesinos,


los demás bailamos, cantamos sobre sus tumbas, libres. 


Estuvo llena de lágrimas, fuego y sangre... ¿Quién podrá olvidar los tiroteos que mataron a tantos de nuestros hermanos, o las celdas en las que eran arrojados sin piedad aquellos que no estaban dispuestos a someterse por más tiempo al régimen de injusticia, opresión y explotación usado por los colonialistas como herramienta de su dominación?... 

30 de junio de 1960. Discurso de Lumumba el día de la independencia del Congo.