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domingo, 29 de marzo de 2026

LAS COMAS MIENTEN

 

Una imagen especular: un barrendero y su escoba, fuera; una señora de la limpieza y su fregona, dentro; los reflejos en el agua, en los lagos, en los ríos, en el mar, te ciegan, llueve y llueve y llueve, el mar se encrespa, piedras lanzadas al infinito, observación, contemplación filosófica de un gato anónimo en una playa desierta, πολύ λίγο, λίγο πολύ, es parecido, no es lo mismo, muy poco, más o menos, las palabras mienten, las comas mienten

waiting, las salas de espera, agua con limón, una alarma del banco en la esquina de esta plaza de la Canea, misiles, aviones supersónicos que cruzan el cielo hacia el Este, muertos y vivos, el petróleo alcanza el número dos, ενα, δυο, τρια..., un adolescente francés, rubio, ojos azules, ridiculiza a otro gay, moreno, confuso, para conseguir la sonrisa de una chica, sexo para hoy, hambre para mañana, colegios concertados, bien educados, día festivo en Creta, rebelión contra los Otomanos, la verdadera justicia es la revolución, dice un grafito, ¡abajo Napoleón, abajo la OTAN!, soldados marcan el paso, el pope les lanzará agua sagrada, las armas serán bendecidas, Christine es una asesina, en un TAC verás en 3 D tu dentadura, huesos que cicatrizan, heridas que se resquebrajan, memento mori, viento y agua que bloquea carreteras, yo tengo psicología, los griegos ponen su mano en el corazón, καρδία, los gestos mienten, mienten los dedos temblorosos

Las habitaciones rojas obsesionan a una modelo, la locura es no estar loco en un mundo donde estar loco es lo sensato, Netanyahu y Trump bailan, nadie sabe qué canción, una cáscara de plátano en la parte trasera de un coche de alquiler, un limón, carpe, el olor de limón en Pollirymno, tumbas junto a una ermita, las piedras protegen una iglesia ortodoxa, huelen las velas, dentro, cera que se derrite, puertas cerradas, viento que devora las piedras, fuera, Black dog, perros abandonados, perdidos, animales atropellados, cadáveres pudriéndose en la carretera cortada a Balos, no nos entendíamos, ¿a la derecha? ¿a la izquierda?, sopa de pescado, ensaladas de feta, ouzo, mousaka, postres dulces, gatos que se acercan, caricias, comida, palabras inventadas, fourogato, etimologías imaginadas, el hueco de un gato, mienten los dos puntos ¿y los signos de interrogación? 

las nuevas generaciones quieren ganar dinero, mucho dinero, se acerca el Apocalipsis, las cartas de San Pablo en griego moderno, se mezclan melodías, los rituales nos liberan de la vida, el día del teatro lees a Zeami, dos mujeres enamoradas, fantasmas que no pueden liberarse de una ausencia, bailan, cantan, melancolía del final de un viaje, los placeres del cuerpo, respiras, silencio, si contemplas una obra de arte, el estrés, abortos, vidas truncadas, vino, vermú bajo la lluvia, viene, se va, viene, se va, el cuerpo se calienta junto a una estufa, los jóvenes, cuerpos de jóvenes, bailan, giran, giran, giran, cogidos de la mano, cogidos de los hombros, Kazantzakis, Zorba nos enseña a vivir, Bernhard es un profeta, Gaddis un mártir, 

las comas mienten, siempre, el punto final, nunca.

viernes, 27 de diciembre de 2024

VIAJE A GRECIA (III): EFESO

 


'Por tu cabeza, quiero ser por siempre virgen, nunca domada, cazadora en las cimas de montes solitarios. ¡Vamos, pues, y confírmalo como un don para mí... Dioses u hombres la llaman Virgen y Cazadora y Flechadora de ciervos, μέγα επωνυμιον... '
Poema 31, Safo.

Cuentan que en Efeso existió una de las siete maravillas del mundo: el Artemision. Era un templo colosal, magnífico, consagrado a una diosa oriental, una diosa madre llamada, dependía dónde estuviéramos, Cibeles, Isis o Artemisa. No es casualidad que la Virgen María muriera según la tradición aquí. Se necesitaba seguir adorándola. 

Dicen que San Juan terminó de escribir aquí su evangelio y, al morir a los cien años, fue enterrado en una colina, Ayasuluk, a unos metros del Artemision. El cristianismo más tarde levantó una iglesia bizantina, de la que ahora no quedan más que restos de su antigua grandeza. Como le ocurrió a su hermana gemela las piedras se reutilizaron para construir las casas o mezquitas de Selcuk. Puedo imaginar la historia de esta columna que toco con mis manos: vio a fieles que adoraron a Artemisa, a Jesucristo y a Alá. Y hoy al poderoso Dinero. 

En otra colina, en un barrio periférico, cientos de pisos, que me recuerdan a Benidorm, altos y terribles y modernos, se alzan como los nuevos templos del progreso. 

¿Qué ha sobrevivido del templo a Artemisa? Columnas y ruinas dispersas y un gato mimoso que busca las caricias y la comida de los turistas. 


Efeso está lleno de turistas y de vendedores y de negocios a la caza del visitante... y de perros y de gatos... Como los animales salvajes hace mucho que huyeron de aquí solo estos rinden un tributo indirecto a la diosa de la Naturaleza. No viven mal. Si los comparamos con los de la ciudad están bien alimentados, son acariciados por guías y gente de paso


y saben buscar sitios cómodos y abrigados, cuando el tiempo lo requiere; 


puede ser un hueco donde antes había una estatua o un sillón de felpa, cuando los humanos los dejan vacíos para patear las antiguas calles. 

Esta ciudad tiene una larga historia. El puerto antiguo ya no tiene mar; los aluviones y sedimentos de los ríos cercanos acabaron por alejarlo varios kilómetros. Todos los hombres importantes desde Alejandro Magno hasta Adriano quisieron dejar su huella, restaurando o construyendo edificios públicos. La biblioteca de Celso conserva sólo la fachada; sus pergaminos y papiros hace mucho desaparecieron. Se encontraron unas casas romanas en un excelente estado de conservación y eso nos permite disfrutar de pinturas parietales de gran calidad. 


No hay ruinas que no despierten en mí cierta tristeza; tristeza de lo que fue, de lo que pudo ser, de lo que nunca será...

Inscripciones desechadas, apartadas, en griego y latín, de hombres y mujeres que han sido olvidados. 

El paso del tiempo es inevitable. Nadie puede cambiar esto. 

Los terremotos, las invasiones y el abandono terminaron con Efeso. El turismo lo transforma en un sitio lleno de ruido. ¿Dónde está el silencio? 

Es posible que sólo los gatos y perros, cuando por la noche se quedan solos entre las ruinas, escuchen los pasos de los fieles a Artemisa, la que tal vez espere el momento oportuno. 

Y entonces, regresará. Y se vengará.
 



jueves, 26 de diciembre de 2024

VIAJE A GRECIA (II): DIA DE TRANSICION

'... Todo es uno: la lengua griega... y esta luz, este mar y estas rocas de donde fueron desprendiendose sus primeras palabras... sonido de guijarros, consonantes que chocan entre sí, sustantivos mojados por las olas, raíces semánticas, raíces de frigana, huesos, caparazones, el sol que reverbera sobre el mar, nombres que imitan un rumor eterno, verbos que nacieron de un gesto, preposiciones que son una seña, sílabas que son cuernos que embisten, letras que insinúan el flujo del aire y del agua, palabras que han salido del mar como la vida...' 

Pedro Olalla, Palabras del Egeo. 


Cinco de la mañana. El nocturno se llena de currantes. El día de Navidad pasó y hay que volver al trabajo. Se suben como yo en Vallecas y se bajan en Atocha: guardas de seguridad, taquilleros, mozos de carga, limpiadoras, vendedoras... 

Los que subimos al AVE dormimos la mayor parte del trayecto. A la altura de Zaragoza dos jóvenes universitarias hablan de sus experiencias como estudiantes, antes de tomar el avión que les llevará a Londres. Me entretengo escuchando cómo una de ellas le cuenta el juego de miradas que mantiene con un chico en una biblioteca. La seducción no ha perdido su encanto rodeado de libros en los tiempos de Tik Tok.

El viaje en avión se hace largo. Son tres horas y ni siquiera la lectura de Safo o de Olalla logra hacerla más amena. Las piernas, agarrotadas; el cuerpo, agotado. 

Turistas y turcos, jóvenes y parejas. Un par de turbulencias. 

Llega el momento del aterrizaje. Una niña pequeña, de unos cuatro años, que ha caminado por el pasillo durante el viaje, obligada de repente a estar sentada con el cinturón puesto, se pone a llorar.

¡No llores, niña, que ya llegamos!

Desde la ventanilla la costa se recorta como los rizos de tu cabello o los pasillos de un laberinto; surgen acantilados y montes, se alzan de golpe; vislumbro poblaciones pequeñas arracimadas al abrigo de un bosque. 

Y la luz, sí, reconozco esta luz...  Aunque la lengua sea otra... 

Son las siete de la tarde. El metro de Esmirna se llena de currantes que vuelven a casa.

Nuestras vidas son círculos y símiles, metáforas y onomatopeyas, tópicos y arquetipos. 

Hoy es mañana y ayer. 


martes, 24 de diciembre de 2024

VIAJE A GRECIA (I): DOS FRASES

He recordado dos frases tuyas. La primera la escribiste; la otra me la dijiste la última vez que nos vimos.

"La dulce melodía de una rutina que se sintió a gusto a mi lado...".

"No puedo evitar alejarme de las personas a las que quiero..."

No me atrevo a interpretarlas; porque sé que mi interpretación hablaría más de mí que de ti. 

Puedo hacerlas mías, porque, sin duda, como tú, he buscado y he encontrado a veces esa melodía deslizándose junto a mí, lejos de las mezquindades diarias: al leer y al disfrutar de imágenes en movimiento o al inventar historias con palabras, imágenes o sonidos. 

Y a veces he huido del contacto con otros, porque es más perfecta una felicidad posible, aunque sea solitaria, que la realidad compartida, siempre decepcionante. ¿No es mejor imaginar una vida con alguien a quien quieres, los hijos que hubieras tenido, los viajes que hubieras hecho, las experiencias que hubieras compartido o la ternura que le hubieras dado a que, en cambio, acabes odiando a esa persona, porque el día a día y la oscura rutina ha arruinado esas ensoñaciones e ilusiones?

¿La imaginación nos hace libres o nos encadena?

Hace diez años murió mi madre. No siento dolor; solo una suave, dulce y tranquila añoranza.

Viajo a la Grecia clásica: a Esmirna, Éfeso, Lesbos, Atenas. 


Viajar siempre es arriesgarse.


No sé porqué hoy recuerdo estas frases tuyas. 

Todo viaje empieza mirando hacia atrás...