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domingo, 6 de septiembre de 2020

FINALES



Los finales son importantes. Hay que saber cerrar una historia. En la vida real no es fácil hacerlo y no suelen salir tan bien como en la ficción; por eso, cuando terminan, no nos damos cuenta de que se han acabado o, si nos damos cuenta, ya no somos los mismos y te decepcionan. Tal vez por eso, prefiero el cine.
A veces los finales surgen de repente -aunque haya detrás mucho trabajo-, como en Casablanca. Otras veces se criba, tras horas y horas de una búsqueda infernal. O aparece desde el principio, antes de que haya siquiera una historia que contar.
Puede haber películas terribles con finales maravillosos -si has sido capaz de llegar hasta allí-. O películas muy interesantes o que te atrapan desde el principio con conclusiones decepcionantes, en un primer momento. Un buen ejemplo de este último sería la última película del gran guionista Charles Kaufmann, autor de Olvídate de mí, llamada, no sin retranca, Pienso en el final. Aunque es posible que, en este caso, sea intencionado... Y estemos ante una parodia de Una mente maravillosa... El final es un juego con el espectador metalingüístico, cinéfilo y atrevido.


Estaríamos ante un sueño o una pesadilla con múltiples referencias al mundo de Kaufmann y juegos espacio temporales y, como no puede ser de otra manera, el final es fallido, falso, porque la vida, parece decirnos el autor, o la ficción o el sueño son como son: una representación absurda y surrealista...

Otras veces, no muchas, el final te emociona. Elijo dos clásicos -que he vuelto a disfrutar esta semana-, pero también puede ocurrir con películas más modernas o lejos del engranaje de Hollywood. Si quieres contar algo importante y que deje huella, basta con contarlo de otra manera. Kaufmann lo hace; Wilder y Allen también supieron hacerlo. Y para eso, necesitas un buen final...

Manhattan de Woody Allen.


-"...No todo el mundo se corrompe. Tienes que tener un poco de fe en la gente..."

El apartamento de Billy Wilder.


-La adoro... 
-¡Cállese y reparta!

¡Ay, los finales! El último suspiro de la vida...

domingo, 1 de enero de 2012

EL CINE Y LOS MESES DEL AÑO (I): ENERO


ENERO Y EL CINE



Enero es el mes de Jano, el dios de las dos caras.
Con una, mira al año que termina; con la otra, contempla el año que está empezando.
No es casualidad, por tanto, que en las películas que se desarrollan durante el mes de enero o que tengan el mes de enero como punto de partida o en sus escenas más importantes, encontremos dos elementos:
  1. El año nuevo y, por tanto, también el fin del año pasado.
  2. El frío y, muchas veces, la nieve.
Están los que desean para el nuevo año lo que no han tenido en el pasado. Así empieza “El diario de Bridget Jones”.


O los que consiguen al final del metraje un amor el día o la noche de año nuevo: “Cuando Harry encontró a Sally”.



Han estrenado este 21 de diciembre una película sobre este tema: “New Year´s eve”.

También los que rompen con el pasado, mandan a freír espárragos a un tipo que no les conviene y deciden comenzar de manera diferente jugando a las cartas con otro mucho mejor: “El apartamento” de Billy Wilder e I. A. L. Diamond. Ese “¡cállate y juega! -shut up and deal-” final es tan fantástico como el "Nadie es perfecto".


doblada al castellano



O el Manhattan de Woody Allen en un frío día de enero con la música de Georges Gershwin…




También encontramos películas vinculadas a acontecimientos que sucedieron en el mes de enero.
Siete días de enero de Juan Antonio Bardem que narra la matanza de los abogados laboralistas de Atocha o películas cubanas que recuerdan que el 1 de enero de 1959 Cuba entró en una nueva etapa de su historia.
Entre ellas la mejor es una película que gira alrededor de un día aciago para Irlanda, el 30 de enero de 1972, el famoso Bloody Sunday.
Una matanza de ciudadanos civiles por parte del ejército británico que condenó a la población a treinta años de terrorismo y guerra abierta entre el IRA y las fuerzas policiales británicas.
La película de Paul Greengrass es extraordinaria, casi como un documental; tiene una gran fuerza visual y explica con gran claridad qué se hizo, porqué y cómo.



El comienzo en castellano



Para terminar, no puedo evitar mencionar una película que, aunque se desarrolla durante un día de Navidad, va mucho más allá. Es la última película de John Huston, basada en un magnífico relato corto de otro irlandés, James Joyce, Los dublineses. Todo parece normal, una fiesta convencional a la que los protagonistas tienen que ir por razones familiares, pero al final, cuando los dos se marchan, ella escucha una canción y se descubre algo que hay más allá, en el pasado, entre la nieve… Es uno de los finales más hermosos de uno de los más grandes del cine.



en el idioma de Joyce y Huston el monólogo final



El comienzo y el final. La vida y la muerte. 
Todo lo que hemos sido, lo que somos y lo que seremos.



¡Feliz año nuevo!