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jueves, 27 de noviembre de 2025

JUEGO DE LUCES Y SOMBRAS

 


"Hay cosas que se viven solo a través del cuerpo. Lo que ha sido vivido por el cuerpo de los padres ya no puede ser vivido por el nuestro. Tratamos de reconstruirlo, de imaginarlo y de interpretarlo: es decir, escribimos su historia. Pero, si tanto nos apasiona la historia... es porque lo más importante de ella se nos escapa sin remedio..."

Pier Paolo Pasolini, Petróleo, apunte 67: la fascinación del fascismo.


Unas tijeras.

Su sombra.

Se recrea bajo la luz de una linterna

la forma de una mariposa.

Otras dos luces se mueven al unísono

a un lado y a otro 

y parecería

que sus alas

alzaran el vuelo.


Las palabras sobran.

¿Es inútil todo esfuerzo

que hagas

para cambiar el destino de un joven,

de un barrio,

de una ciudad, 

de un país,

de un mundo,

de un universo?

¿Y si las alas 

se transformaran

en una máscara?

¿Y si las alas

fueran, en realidad,

una máscara?

domingo, 23 de noviembre de 2025

LAS FORMAS DEL HUMO: TRAS VER A CHRISTOS PAPADOPOULOS Y ÉSKATON

 


¿Cuántas son las formas del humo? 

¿Cuáles son los ritmos del cuerpo?

El diablo nos oculta sus intenciones quemando incienso en altavoces,  transformados en botafumeiros, pronunciando sonidos guturales, cegándonos con el ruido y luces estroboscópicas navideñas, en mercados donde el pescado ya no huele y encontramos, a cambio, las salsas uniformes de las cadenas de restaurantes. Nos atrae el lado oscuro; somos mediocres. El incienso disimula el lento e inevitable proceso de descomposición de nuestros cuerpos. 

Diez jóvenes bailan, saltan; energía reunida, continua, persistente. Brazos, pelo, manos, piernas, dedos, ojos, pechos. Un, dos, tres, cuatro; un, dos, tres; un, dos... Cuerpos que se doblan, giran, vuelan, cantan, respiran, gritan...

Una mujer joven se abre paso entre las mesas de los restaurantes: sonríe, brillante, sensual, inmensa... 

El olor del incienso viaja a través del tiempo; el olor de la mantequilla de estas galletas recién hechas nos obliga a mirar la infancia. Trozos de galletas entre los dientes; y, entonces, se escuchan, como si los hubiéramos olvidado, los ritmos del cuerpo y distinguimos, al otro lado del espejo, al otro lado del cristal, entre las mesas de la cantina, sí... las formas del humo.

domingo, 26 de octubre de 2025

UNA HISTORIA

 


Empieza en el mar.

Un hombre grita, grita, grita; 
desesperado, grita; 
enfermo, grita.

Las raíces devoran el asfalto,
lo quiebran en miles de fragmentos.

La madera del olivo, el arco;
recuerda su tacto: una extensión de su cuerpo.
Cuerpos que se recuerdan,
cuerpos que se reconocen,
se revelan en otros cuerpos.
Ella; él.
Sus manos bailan en su espalda.
Sus dedos acarician lentamente,
se apresuran sin prisas,
brotan como raíces en su piel.

Las cimas: sombras de lechos marinos.
Los gatos, cuando duermen: círculos perfectos.

Vine aquí por una puerta;
ésta, rodeada de ruinas: 
puerta que no es límite,
madera al borde del olvido.

La historia termina en el mar. 
Siempre. 

lunes, 13 de octubre de 2025

GUARDÉ EL ANOCHECER EN EL CAJON

 


A (mi hijo) HYO, INVIERNO DE 2002


"¡El mar no me ha llevado!",
exclamó el niño con cara de susto.
Al ver el mar arremolinarse, arremolinarse desde lejos, creyó que no pararía de crecer hasta cubrirnos.


El mar no te ha llevado, pero cuando vuelva a arremolinarse, te parecerá otra vez que es infinito y te esconderás detrás de mí, abrazado a mis piernas, como si yo fuera capaz de protegerte de todas las cosas, incluso del mar.


Como cuando al empeorar la tos, devolviste la comida y llorando me llamaste "mamá, mamá", como si yo tuviera el poder de poner fin a tus males.


Pero pronto tú también sabrás que lo único que puedo hacer yo es recordar. Recordar que estuvimos juntos ante esa gigantesca y centelleante ola, ante el tiempo, y el crecimiento, ante todas laa cosas que desaparecen y nacen de nuevo.


Que solo podemos grabar en estos cuerpos hechos de arena esos instantes como huevos de colores, la intimidad de las horas que compartimos juntos.


No tengas miedo
que el mar todavía no ha venido,
que estaremos juntos
hasta que nos lleve,
que seguiremos recogiendo piedras y conchas blancas,
que pondremos a secar los zapatos mojados por las olas,
sacudiendonos la arena rasposa,
que de vez en cuando nos dejaremos caer al suelo y con las manos sucias
nos secaremos los ojos.


ESBOZO DEL ANOCHECER 5

Estaba reverdeciendo un árbol negro que creía muerto. 

Se hizo de noche mientras lo miraba. 

Fluyó la sangre por los nudos verdes, la lengua se sumergió en la oscuridad. 

La luz al borrarse dejó rayas transparentes. 

(Como estoy viva) estiré la mano hacia el tronco.


UN ANOCHECER YO

Un anochecer yo

miraba elevarse el vapor 

de mi cuenco de arroz blanco. 

Entonces supe

que algo se había ido para siempre. 

Que ahora también 

se estaba yendo para siempre. 


A comer. 


Y me comí el arroz. 


Han Kang, Guardé el anochecer en el cajón.

Traducción de Sunne Yon.


domingo, 1 de junio de 2025

VOCES ABANDONADAS

 


El amor que no es todo dolor, no es todo amor.

Hoy, el recuerdo de lo que se fue y el olvido de lo que vendrá, son mis mayores deseos.

No dejan de existir en mí nunca, nunca solamente mis muertos.

El hoy se acaba, el mañana se acaba; solamente el ayer no se acaba. 

Quiero tu bondad, pero no sin una sonrisa en tus labios.

Cuando todo es hielo, una copa de alcohol... es todo.

Lo bello se halla removiendo escombros.

Despertar es siempre una sorpresa.

Una flor en la mano muere, apagando una estrella.

Tanto no eres amado, tanto amas.

Lo amado, alguna vez es lo amable.

Para sentir mis cosas de hoy necesito el recuerdo de mis cosas de ayer.

Mi despertar entre sueño y sueño, no interrumpe mi sueño.

La juventud vive de juventud y la vejez de tiempo.

Subir, subir y, alcanzada la cumbre, se contempla un abismo.

Miles de soles lejanos no disipan la noche.

Cuando busco mi existencia, la busco en alguien.

De la persona amada amamos su dolor, no a ella.

Esto que llamo mi vida es una línea de mis ojos, cuyos extremos se hunden en la noche.

En mi viaje por esta selva de números que llamamos mundo, llevo un cero a modo de linterna.

Tu sangre es fuego y en tus ojos nieva.

Busco la certeza de las cosas, y cuando la hallo, me muerdo los labios.

No he visto juego más triste que el de las nubes y el sol.

El amor nace de dos amores y muere en uno.

Las flores, viéndolas marchitas, las veo más bellas.

Las heridas son nidos de flores.

Donde no eres nada, quédate contigo, y eres todo.


viernes, 25 de junio de 2021

TANKA: POETISAS Y ESCRITORAS DEL PERIODO HEIAN

 


El color de las flores 

se va desvaneciendo:

así pasa mi vida, vanamente,

envuelta en tristes pensamientos 

viendo caer las largas lluvias.

Ono No Komachi. Traducción: J.M.Bermejo y Teresa Herrero.


Pasan los días 

pero nunca me olvido 

de aquel encuentro 

cuando tú y yo nos vimos

aquel otoño...


Tu sombra, al menos,

que viva permanezca

entre mis lágrimas, 

aunque lejos el otoño te lleve,

sin saber mis penas.

Izumi Shikubi. Diario. Traducción: Akiko Imoto y Carlos Rubio.


Sé que voy a morir,

pero me gustaría llevarme al más allá 

un último recuerdo.

¿Por qué no me concedes

una última cita?

Izumi Shikubi. Diario. Traducción: J.M.Bermejo y Teresa Herrero.


Encuentro inesperado:

cuando me preguntaba si era él o no lo era,

la luna se ocultó de repente

por detrás de una nube.

Murasaki Shikibu. Genji Monogatari. Traducción: J.M.Bermejo y Teresa Herrero.


Las malas hierbas son tan espesas 

que apenas se ve el camino

que conduce a mi casa.

Crecieron mientras esperaba

a alguien que nunca llegó.

Sojo Henjo. Traducción: Xavier Roca Ferrer de una traducción al inglés de Donald Keene. 


Recuerdo una mañana clara... Había llovido durante toda la noche. A pesar del sol las gotas del rocío

aún cubrían los crisantemos del jardín. En los cercos de bambú y las varas de los setos veía telarañas.

A medidas que sus hilos se quebraban, las gotas de lluvia quedaban colgando de ellos como perlas de 

un collar... Poco a poco el rocío fue desapareciendo del trébol y de las otras plantas en las que se

había posado. Las ramas, más livianas, se agitaron casi imperceptiblemente y luego, de repente 

y con toda armonía, se alzaron... 


pero ahora me doy cuenta de que, así como inevitablemente 

brotan las lágrimas, como dice el poema, del mismo modo estas notas dejarán de pertenecerme...

Sei Shonagon. Libro de la almohada. Traducción: Amalia Sato. 


Todo en este mundo es triste y acaba por fatigar. Pero desde ahora en adelante ya no temeré nada. 

Que los demás hagan y digan lo que quieran... y cuando en mi espíritu la importancia de las 

cosas de este mundo haya quedado reducida a la del rocío, haré cuanto esté en mi mano para convertirme

en una persona sabia y santa.

Murasaki Shikibu. Diario. 


Estoy tan sola...

Mi cuerpo es una brizna de hierba flotante, 

separada de sus raíces.

Si hubiera un río cerca,

me dejaría llevar por la corriente.

Ono No Komachi. Traducción: Javier Roca Ferrer de una traducción al inglés de Donald Keene. 




domingo, 18 de diciembre de 2016

PATERSON




Paterson.

Un pueblo. Un conductor de autobús.

Lunes. 

Estoy despierto. Miro el reloj. Son las seis de la mañana. 
Un beso a Laura. Su piel... 

Se despierta. Me cuenta un sueño: tenemos gemelos. 
Una caja de cerillas. Nace un poema de amor. 

Martes. 

La poética de lo cotidiano. La belleza de la anécdota. 
Lo extraordinario del detalle. La repetición y el tiempo. 
La cercanía y la amabilidad. 

Miércoles.

Una niña espera y me recita un poema. Un enamorado se desespera. 
Gemelos. 
El camarero del bar juega una partida de ajedrez contra sí mismo. 

Jueves. 

Miradas a través de un cristal. 
Diálogos de dos pasajeros. Desencuentros de dos cuerpos. 
Reflejos en el fondo de un vaso de cerveza. 

Viernes. 

Líneas blancas y negras en un pastel, en la cortina del baño, en el vestido de Laura.
Agua que cae. Una cascada. Lo llaman lluvia. 
Laura toca una melodía en su nueva guitarra. Un payaso arlequín.

Sábado. 

Felicidad de Laura. Una pantalla en blanco y negro...

Trozos de papel. Palabras perdidas, rotas, quebradas. Vacío.

Domingo. 

Un paseo solitario. Un japonés se sienta junto a mí. 
Me regala un cuaderno secreto. Otro. 
Abro el cuaderno. Una hoja en blanco.
Las palabras vuelven. Y se repiten... 

Lunes.

Estoy despierto. Miro el reloj. Son las seis de la mañana. 
Un beso a Laura. Su piel... 


Paterson ha escrito un poema. O Jarmusch...