sábado, 23 de diciembre de 2023

FINALES DE CINE (I) PELÍCULA MALDITA: EL MUNDO SIGUE DE FERNANDO FERNÁN-GÓMEZ

 

Abro un apartado hasta final de año de algunos finales que me gustan, que me han dejado huella. Escribiré uno o dos al día. 

Comienzo con El mundo sigue de Fernando Fernán-Gómez. Ayer la pusieron en la 2. 

La historia, basada en una novela de Zunzunegui, no deja respiro. El autor era falangista, pero su perspectiva, como la de muchos intelectuales de la Falange, era muy crítica con el mundo que le había tocado vivir. Su visión de la posguerra española y del franquismo es desoladora. La versión que hizo Fernando Fernán Gómez de su obra elimina algunos detalles, pero muestra la podredumbre de una sociedad machista, corrupta e hipócrita en todos sus estratos sociales. Me pregunto si ahora se podría hacer algo así en el cine español. Aunque en aspectos más superficiales -el sexo, por ejemplo- tenemos más libertad para mostrar la realidad actual, sin embargo, en lo fundamental, sea por buscar al gran público o por no molestar demasiado, hay mucha menos valentía. 

Aquí hay algunos fragmentos seleccionados sobre el machismo de unos tiempos no tan lejanos...

La historia es la de dos hermanas, nacidas en el barrio de Maravillas en Madrid, que sobreviven, cada una a su manera, durante la posguerra. Una de ellas se convierte en prostituta de altos vuelos y finalmente logra casarse con un gran empresario. La otra convive con un ludópata, que la maltrata física y psicológicamente, y acaba fregando suelos y planchando la ropa de los ricos, sola y con tres hijos a la espalda. 

Las dos hermanas se odian. De una manera salvaje, irracional. Una ha elegido ganar dinero; la otra, se atiene a las normas que someten a las mujeres y eso la lleva poco a poco al aislamiento y a la locura. 

El final, que no abandona el tono documental de toda la película, es terrible. 

La hermana que ha alcanzado un estatus social privilegiado se pasea por el barrio con un coche de alta gama -símbolo de riqueza y poder-; la otra, no puede soportarlo más y se lanza al vacío... La música que suena en la radio en el último plano hace que el contraste entre lo que la sociedad muestra y lo que oculta -y que nosotros hemos estado viendo durante dos horas sin ningún tipo de censura- nos resulte aún más doloroso. 

El mundo sigue (1963) by tokyvideo.com


No hay salida, parece decirnos el escritor y el director, en una sociedad como esa. 



domingo, 17 de diciembre de 2023

LOS GESTOS: PASOLINI, MINA Y LA HERIDA


Un mal gesto. Cae una copa de vino; se rompe en pedazos. Al intentar evitarlo, noto el roce del cristal con la piel. Una pequeña herida en el dedo anular que no logra cuajar; la sangre no sale, se queda retenida. 

¿Los gestos de Pablo Messiez es una obra que recuerda a Cinco personajes en busca de autor? 

El autor-personaje, que viaja a Roma en avión, tal vez imagina a sus personajes, cuando la azafata le dice "Prego" y él pide un "succo de pera". O los inventa en un bar de Roma, antes o después de una representación. 

Los personajes, soñados, imaginados, recreados, imitan los gestos de Mina Mazzini, cantan sus canciones. Mina se retiró en 1979. Les dijo a todos: ¡A la mierda! y se ocultó en su finca. Nadie la ha vuelto a ver. En 2018 hizo un concierto; envió un holograma que se encargó de cantar sus canciones. ¿No sería, en verdad, el holograma quien cantaba en los años sesenta y setenta? 

Los personajes interpretan a Bach, bailan con una sonata de Schubert. Los personajes leen extractos de una poesía de Pasolini; interpretan los gestos de una de sus películas, Teorema. Se proyecta una escena al fondo, en una mampara que simula un cristal por donde, si no corren las cortinas, contemplamos una panorámica de Roma. Escuchamos los sonidos de las cigarras, esas que quisieron emular, imitar a las Musas y, por eso, nunca dejan de cantar. 

Vivere è tremare. Solo l`amare, solo il conoscere conta, non l`aver amato, no l`aver conosciuto... con quel passo blando da cui più l`anima era invasa, quando veramente amavo, quando veramente volevo capire... rivolgersi a un altro homo senza tremare...

-Comincio a tremare... -Per quello che ti voglio fare... e ti farò? -Si... tremo per questo... -E sai quello che ti voglio fare... e ti farò? -Si... lo so... -E non mi chiedi di non farlo? -No. -Ti piace dunque... tremare, tremare sapendo...


Miro el dedo; busco en él la huella del gesto. No hay herida; solo la recuerdo. Siento el roce del cristal, escucho el estallido de la copa que se rompe en pedazos y al camarero que nos recomienda nombres de vinos desconocidos. Tiemblo... R. hoy cumple cuarenta y cinco años. ¿Inventé a R.?

¿La herida formó parte de la obra? ¿La imaginó el autor? ¿Mis amigos vieron el gesto o lo soñaron? 

¿Somos todos, sin saberlo, parte de una obra? 

sábado, 16 de diciembre de 2023

CALETA PALACE Y NOMINADOS A PREMIOS GOYA MEJOR DOCUMENTAL

 

Caleta Palace está nominado a la categoría de mejor documental en los próximos premios Goya. 

Antes de exponer mi opinión sobre ella, daré un repaso a los otros candidatos. No los he podido ver, aunque admito que los temas que tocan -en algunos casos-, me parecen, al menos, interesantes. 

De Iberia, naturaleza infinita, tengo la sensación de que encaja con el típico documental de la 2 a las cinco de la tarde. Seguramente los medios técnicos serán extraordinarios y nos mostrará con todo lujo de detalles la fauna y flora de un ecosistema y todos los peligros a los que está expuesto. Además, servirá para que sintamos, cuando terminemos de verla, la necesidad de proteger la Naturaleza. Luego, olvidaremos esas buenas intenciones, pero, al menos, habremos disfrutado de bellas imágenes.

De Tangana y su Esta ambición desmedida, el favorito en teoría -porque el músico es conocido-, imagino que gustará a los fans de esta estrella mediática. Como no me despierta ningún interés, no puedo decir mucho más. No parece que las críticas le hayan situado a la altura de las películas de los Beatles, ni que rompa moldes, aunque su factura será, estoy seguro, impecable. Dinero tenía a espuertas, así que más le valía...

Me atraen más las otras dos. Aquí y ahora tiene como protagonista a una actriz a la que le acaban de diagnosticar Alzheimer; va a perder su memoria y lo sabe. Y antes de que eso ocurra, se pone delante de una cámara. Solo ese gesto, tan valiente y honrado, me pone de su lado. Y de nuevo, la memoria, tema que me obsesiona... Ignoro si luego los resultados serán tan atractivos como este punto de partida. 

En Contigo, contigo y sin mí la protagonista-directora hace un recorrido por las cuatro relaciones de pareja que ha tenido a lo largo de su vida. La propuesta me parece muy similar a ¿Qué hicimos mal?. 

La idea es atractiva y también arriesgada, hecho con vídeos personales y escasos medios. La de Tangana es una superproducción; esta es una apuesta personal. No hace falta decir que estoy de su lado, aunque no tenga demasiadas opciones. De humor, por lo menos, no carece...

Y está finalmente Caleta Palace, la única que he visto. El tema de la memoria histórica me interesa mucho -en mi documental aparecía; en el proyecto que tengo en mente también-; así que ya, desde el principio, me tiene ganado. 

Tratar una anécdota de la guerra civil -en apariencia- como fue el periodo entre el golpe de Estado de Franco y la toma de Málaga, desde la mirada objetiva de unos ingleses que lo vivieron in situ es un punto de vista interesante, diferente y se agradece. Puede que esa memoria a algunos les desagrade, pero es indispensable. Hay quien le interesa seguir ocultándola. Y pone trabas. Noventa años después. Por algo será...

Una producción de cinco años. Paciencia y llamar a muchas puertas. Todo eso lo vemos en Caleta Palace. 

Estéticamente encaja con lo que esperamos de un documental histórico, serio y profesional. El director ha decidido que sean actores -como si estuvieran siendo entrevistados- quienes interpreten los testimonios de los intelectuales y periodistas que vivieron esos acontecimientos. Funciona: son creíbles y se hace ameno. No me parece arriesgado -mi apuesta estética sería muy diferente-, pero tiene un valor didáctico muy digno y admirable, combinando esas declaraciones con imágenes de archivo o escenas rodadas en las calles y barrios donde se desarrollaron los hechos. 

En la parte ideológica no dudo de su actitud crítica, pero tal vez se dedica demasiado a la parte de los revolucionarios y sus tropelías. Es evidente que esta fue la mirada que los "tranquilos" ingleses tuvieron de estas barrabasadas, pero, como al final, no vemos por completo -solo se esboza, se insinúan con algunos detalles- la represión de los franquistas, nos queda una sensación de falta de equilibrio. Es ese discurso de: "la guerra es terrible; todos son culpables". Sí y no. La Transición impuso ese discurso falseado. Los revolucionarios hicieron cosas terribles, pero solo durante un periodo muy limitado. Los republicanos moderados no supieron controlarlos y después, huyeron a la menor dificultad, cierto, pero los hubo que intentaron organizar una resistencia digna, ante la falta de medios -que en el documental se refleja, cuando dos periodistas visitan el frente-. Y los revolucionarios no solo cometieron asesinatos; como bien explica el documental, también hubo ilusión y esperanza. Me hubiera gustado que también se hubieran contado esas acciones -inútiles, ilusorias, desorganizadas, pero también liberadoras y constructivas- y que se les hubiera dedicado más tiempo. El anarquismo fue mucho más que "paseos". Habría que evitar una visión estereotipada de un movimiento político muy complejo. 

Además, los franquistas tuvieron cuarenta años y las hicieron mucho mayores. Y si bien es cierto que aparecen los bombardeos, echo de menos ver no solo las ejecuciones tras la entrada de las tropas italianas -aparecen en dos imágenes, un comentario y poco más-, sino la masacre sobre la población civil que huía por la carretera a Almería, la Desbandá. Esta solo se insinúa, pero no se cuenta. 

Es cierto que todo eso necesitaría otra película. Y otros cinco años de trabajo. Tal vez, cuando se haga -y ojalá se haga, porque me parece muy necesario- tengamos una visión más equilibrada. Pero, insisto, lo echo de menos.

Aún así, me parece una interesante aportación a la memoria histórica. Valiente en unos tiempos en los que interesa más un documental sobre Tangana. Tiempos, los nuestros, superficiales, y, aunque no lo parezca, muy oscuros. 


sábado, 9 de diciembre de 2023

ANATOMÍA DE UNA CAÍDA

 


Recordar es elegir. 

Un niño de once años encuentra a su padre muerto con un golpe en la cabeza. ¿Suicidio o asesinato cometido por su madre? Las pruebas son circunstanciales, pero el juicio, finalmente, se celebra. Y él será el testigo de cargo. 

Es evidente que el título es un homenaje, nada velado, a Anatomía de un asesinato de Preminger. Las historias son muy diferentes. Las similitudes, si acaso, las encontramos en el juicio o en la ambigüedad de la acusada/o o, incluso, en las complejas relaciones de pareja.

Sin embargo, frente al juego de espejos entre la verdad y la mentira y un sentido del humor muy elegante del que disfrutamos en el clásico de Preminger, en la película que consiguió la Palma de Oro de Cannes de este año, Anatomía de una caída, se impone una mayor carga de profundidad psicológica. 

Si no contamos con dos secundarios muy bien desarrollados en el guión (el personaje del abogado -enamorado de la protagonista- o el del fiscal -que consigue con escasas pruebas, mantener la atención en un juicio que cualquiera hubiera descartado llevar tan lejos-), tenemos, como material principal, las profundas heridas de tres personajes. La del hombre, atormentado por su impotencia creativa, obsesionado por la culpa tras el accidente que sufrió su hijo; la de la mujer, controladora en una relación de pareja que se derrumba y que, además, se siente aislada en un entorno hostil -habla inglés en un contexto francófono-; la del niño, que ha madurado a la fuerza y que -tal vez lo más importante-, necesita saber la verdad; una verdad que entre los recovecos de su memoria -ha perdido la vista, por culpa del accidente antes mencionado-, llega troceada e incompleta. 

Casi al final de la cinta una mujer joven que se encarga -por orden de la jueza- de evitar que la madre pueda influir en su declaración, le da un consejo: "No debes inventar nada, sino elegir lo que quieres recordar". 

Quizá lo importante no es tanto si fue un suicidio -lo más probable- o un accidente tras una discusión marital. Es el cómo y las razones que llevaron a los personajes a esta situación lo que a Justine Triet le interesa contar. Y se hace con rigor y precisión, sin cargar las tintas, manteniendo la distancia justa. 

Recordar es elegir. 

Y esa elección es fundamental para poder seguir viviendo ante uno mismo y con los demás. 



domingo, 26 de noviembre de 2023

LES MALAÏDES

 

Les malaïdes, Las malditas de Baos es una obra muy bien trabada. Te lleva sin respiro, combinando comedia y momentos dramáticos; acompañamos en este recorrido a cuatro personajes que, aunque puedan partir de estereotipos que enseguida reconocemos, crecen con diálogos e intérpretes a gran altura. 

Como suele ocurrir en obras que parten de un buen texto, la puesta en escena se simplifica lo más posible y los mismos actores interpretan algún papel secundario que permite un desarrollo más dinámico de la acción. 

Este ritmo tan ágil te sorprende en el tramo final con una inmensa bofetada, inesperada y que nos conmueve. Lo que parecía una road movie surrealista con monjas y prostitutas que se apuntan al viaje o, sobre todo, el encuentro y la búsqueda de una hija y una madre, acaba transformándose en una tragedia que nos recuerda que la violencia contra las mujeres en el entorno familiar es más habitual de lo que pensamos. 

La diferencia es que Baos ha sabido contarlo de otra manera. Nos ha atrapado y ha evitado sentimentalismos o planteamientos previsibles. La religión se convierte en el vehículo o, más bien, en el refugio para no recordar un dolor terrible. Y el humor, presente en toda la obra, a nosotros, cuando se apagan las luces, no nos hace olvidar esa herida abierta en canal. 

El último tramo, la petición desesperada de la hija a un dios que no nos escucha, me recordó -aunque esta es mucho más reposada- a la escena de resurrección en Ordet de Dreyer. Tal vez una de las más conmovedoras de la historia del Cine. Un trasunto, en el fondo, de la historia mitológica de Alcestis o Eurídice. ¿Quién no querría poder devolver a la vida a las personas que amamos?

sábado, 25 de noviembre de 2023

INK DE DIMITRIS PAPAIOANNOU

 


"En cuanto al número y la forma del principio de todas las cosas, Tales, el iniciador de este tipo de filosofía, afirma que es el agua, por lo que también declaró que la tierra está sobre el agua..." 

Aristóteles, Metafísica 983b6. Traducción de Alberto Bernabé. 


El Ink de Dimitris Papaioannou no es danza ni teatro, tal como lo interpretamos habitualmente; sería, más bien, una "performance" artística. 

¿Hay una narrativa? Sí, nos podríamos arriesgar a decirlo; en el encuentro entre los dos personajes -uno vestido de negro, interpretado ayer por el propio coreógrafo; el otro, desnudo- veríamos -teniendo mucha imaginación, y el que va a estos saraos suele tenerla- una relación tóxica de una pareja o nos encontraríamos, quizá, con la historia de dos desconocidos que quieren imponerse el uno sobre el otro, o nos hablaría del desdoblamiento de un yo en dos seres, enfrentados y condenados a entenderse. Sin embargo, esta narrativa -en la que podemos intuir otros temas como la paternidad-maternidad, la ecología, la crueldad humana o la supervivencia-, no pienso que sea el aspecto central de la creación artística de Papaionannou.

Como, según parece, es habitual -sus orígenes son los que son, los de un artista visual-, su impresionante fuerza plástica nos apabulla durante más de una hora. En un escenario minimalista (un aspersor que cubre un espacio cubierto de agua, una bola que recuerda a una pecera, el gran telón de fondo, paneles de plástico al que se añaden otros objetos de manera puntual) acompañado o destacado -depende del momento- por una iluminación precisa y contundente, el creador griego, que gusta del desnudo masculino a la manera clásica, aprovecha todos los recursos a su disposición. 

Y deja el impacto. Nos atrapa, sin duda. Aunque no se pronuncia ninguna palabra, ni haya danza y solo algunos momentos de música, el juego de luces y sombras con el agua y contra ella, construyen una hilera de imágenes que permanecen en nosotros más allá de la representación. 

Somos agua y no podemos sobrevivir sin ella. Pero, al mismo tiempo, la contaminamos. Y también, conscientes de que si no pisamos la tierra, somos seres vulnerables y frágiles. 

¿Y si, al final, solo hemos asistido a la pesadilla que tiene un hombre, junto al Mediterráneo? ¿Similar a la de Mayorga en La gran cacería? ¿Como las que yo tenía, cuando subía y subía por las escaleras de mi casa y nunca alcanzaba el destino que deseaba?

Heráclito dijo: 

"Muerte es cuanto vemos despiertos; cuanto vemos dormidos, visiones reales". 

miércoles, 22 de noviembre de 2023

LIDDELL Y LA CANTATA 21 DE J. S. BACH

 


"Desayuno todos los días con la cantata 21 de J. S. Bach. Me ayuda a desarrollar un sentimiento de aceptación y resignación, casi de clausura". 

Liddell ha estrenado su nueva obra en Gerona, Vudu (3318) Blixen. Llegará a Madrid en febrero. Las entradas están ya agotadas. 

Según parece, al final, después de seis horas, oficia su propio entierro. Suena la música de Bach. 101 cañonazos. Un cuervo picotea sobre su ataúd. Y baila...

Silencio. Aplausos.
                                                          

Por encima de mezquindades, estupideces y naderías, representaciones y medias verdades, más allá del vacío de nuestras vidas, como ocurre con Bach, Liddell es inexplicable. 



El arte nos sobrevive. Afortunadamente.




domingo, 19 de noviembre de 2023

LA GRAN CACERÍA DE MAYORGA

 

"Quería entablar relaciones con las cosas sin intención". 

Goethe refiriéndose a su viaje por Italia.


Goethe, a pesar de estar dos semanas en Palermo, no visitó los mosaicos de la catedral de Monreale. O, por lo menos, no los menciona en su libro, Viaje por Italia. Llegó a Sicilia con un nombre supuesto; no quería ser reconocido como el autor de Werther...

Más de siglo y medio después, se descubrieron los mosaicos de una villa romana: los de Casale. En uno de ellos, llamado la gran cacería, aparecen decenas de animales; capturados para ser transportados en un barco que se encuentra en el centro de la escena. Serán sacrificados en los anfiteatros del Imperio Romano; su muerte servirá para que miles de ciudadanos disfruten y olviden su pobreza o cualquier asomo de rebeldía...

Un hombre, que ha visitado tanto Monreale como Casale, vuelve en un barco a Nápoles. No puede dormir. No puede hablar con su hijo. Se obsesiona con Goethe, con Monreale, con Casale, con Noé y el diluvio, con los animales capturados y enjaulados, con el saqueo de África y Asia... La Divina Comedia de Dante, Platón, los campos de concentración, un esclavo que va a ser golpeado por un funcionario romano... 


La palabra es el instrumento que Mayorga utiliza para contarnos algo más que historias. Y las palabras se enlazan una tras otra, ligan, encadenan ideas. Desfilan ante nosotros círculos de palabras y junto a ellas los gestos, unos extraños compañeros... Los gestos riman, armonizan con los conceptos y también, se rebelan, buscan un camino paralelo. 

¿Qué sentido tiene el largo monólogo, el sueño y la pesadilla de un hombre insomne, encerrado en el camarote de un barco, confuso, desconcertante? ¿Somos nosotros mismos, condenados a buscar en detalles, a primera vista insignificantes, el significado de lo que nos rodea? ¿Somos responsables de la crueldad que ejerce el poder sobre los más débiles? ¿El Mare Nostrum es un símbolo de nuestra confusión y extravío?

En la última parte de la obra, el monólogo deja paso a una historia paralela y surrealista, toma un rumbo diferente; se transforma en la representación de una catástrofe, en una alegoría del fin del mundo o, más bien, el de nuestra especie. Los animales enjaulados se rebelan: son ahora dos personajes que quieren salvarse, pero... es inútil. Como nosotros, están condenados. 

Sí, nos encontramos ante una fábula apocalíptica, pero esta vez no habrá moraleja, no tendremos respuestas... 

Si bien, en ese tramo final, pierde algo de fuelle, la obra es un exponente del mejor Mayorga: el que conoce, mima y cuida las palabras, porque sabe que no solo comunican ideas o emociones, aunque sean imperfectas: pueden ir mucho más allá... 

Nos revelan nuestro futuro...


Y Mayorga nos pregunta: 

¿Se pueden entablar relaciones con las palabras sin intención?