Hoy cumplo 37 años.Uno más.
Cierro los ojos: el tiempo pasa.
Un trozo del GR 11: de Izaba a Sallent. Unos cinco días.
Comer mejor o peor. A veces se come muy bien (cuanto más desconocido sea el sitio y más lejos de las estaciones invernales, mejor)
De cuando en cuando miro la foto que te hice allí: en la barandilla de la playa de la Concha.
Has sido sorprendida, pero con tiempo para insinuar una pose. El viento ha enmarañado tus cabellos y oculta una parte de tu rostro. Sonríes con total naturalidad; tu ojo izquierdo, el único que no tapa el pelo, también me sonríe. 
El otro, el museo bizantino, que surgió tras el éxodo de los griegos de Asia Menor perseguidos por los turcos. Sólo por ese origen valdría la pena su existencia. Además tiene iconos muy hermosos.
Dos visitas a museos: el de instrumentos musicales, un museo pequeño que visité al mismo tiempo que unos niños griegos. Vi a los "descendientes" del aulós griego. Todo evoluciona. Y todo cambia y debe cambiar. Otra vez el nuevo museo abierto de la Acrópolis. Cuesta un euro y está a sus pies como ya dije. Me quedé una hora observando el conjunto de las metopas, el friso y los tímpanos que se conservan, los dibujos de J. Carrey de 1647 o el documental que repasa la historia del Partenón. 
piaban y piaban y su madre de cuando en cuando les traía comida y comprobaba que estaban bien... Atenas y su tráfico. Atenas y su calor. Atenas y su suciedad. Atenas y sus indigentes y sus prostitutas y sus camellos y sus perros abandonados y su centro limpio y aseado, apto para turistas. Si no fuera por la Acrópolis, las ruinas y su historia y la belleza de algunas de sus mujeres -todo hay que decirlo-, Atenas no me llamaría la atención. Pero tiene todo eso. Y por eso estará siempre ahí.
Día para visitar la Acropolis, los foros, los templos, las ruinas, el Cerámico...
Calor hasta las dos. Luego una tormenta con truenos y relámpagos. Se agradece un poco de lluvia.
Mañana el viejo museo arqueológico. Me tocará patear -ya me han avisado.
Y pateé. No tanto como esperaba. Un museo inmenso, pero recuerdo que el Metropolitan no le iba a la zaga.

Es curioso observar in situ objetos, esculturas que has visto tantas veces en libros o en internet. Descubres el espacio donde llevan años, quizá decadas. Es una nueva mirada.
Adriano tiene a las personas que amó o que detestó en la misma sala. A Antinoo y a Sabina, su mujer. ¿Qué pensaría si pudiera ver esos retratos ahora y en el lugar donde están?
Subí al Licavitos. Con calor húmedo y pegajoso. Es un secarral. Una vista y tampoco mucho más. La curiosidad de subir o bajar en funicular. Y el mito: Atenea llevaba una piedra para construir un templo en su honor; entonces al recibir una noticia, se le cayó en medio de la ciudad. Esa piedra es la colina Likavetos, la mas alta de Atenas.
Una de las pocas zonas verdes es el jardín nacional. Salvando las distancias que son muchas- se parece al Retiro. Está en el centro y es agradable. El Retiro es mucho mejor, sin duda.
El estadio, el primer estadio de los Juegos Olímpicos de Atenas recuerda a los antiguos estadios griegos. Imagino que esa era la intención. Como lo vi a las dos de la tarde, poco más puedo decir...
Luego fui al cementerio. Algunas esculturas eran hermosas. La muerte convertida en piedra elegante.

Por la tarde vi el atardecer en el Areópago: en esa colina se celebraban juicios. Allí se celebró el famoso pleito de Orestes. Orestes acababa de matar a su madre y pedía el perdón; los atenienses se lo concedieron, no se sabe a cambio de qué -imagino que dinero, ya que serían prácticos-. Pero el mito esta ahí.
Bonito atardecer.
De vuelta paso por varias estaciones de metro. Sorprende encontrar a dos pasos del andén las ruinas o los restos de un acueducto, unas termas o el alcantarillado romano. Extraña mezcla.
El teatro, el onfalos, el tesoro de los Atenienses, el templo de Apolo, el templo de Atenea, el tolos... Por la tarde se encapota el cielo. Casi es preferible. El calor ha sido, como era de esperar, agobiante. Algo de aire me hubiera permitido volver a hace 3000 años.
Unas tres mil, cinco mil personas. Me recuerdan por el número a las de Madrid. Policias antidisturbios en la cabecera y en la retaguardia. Delante de la manifestación, tres perros callejeros ladran al compás de los lemas. El helicóptero los vigila desde arriba. No entiendo lo que gritan, pero no estaría a disgusto con ellos.