martes, 3 de agosto de 2021

DIRECTORAS DE CINE (II): 1931-1961

 

No se puede empezar nada más que con Leni Riefenstahl. De todos es sabido que fue la mejor directora alemana, propagandista del régimen nazi. Y también que en sus dos documentales más conocidos, El triunfo de la voluntad y Olympia -también habría que incluir La victoria de la fe, censurado por Hitler porque aparecía el "traidor" de las SA, Ernest Rahm- 


innovó y aportó al cine posibilidades técnicas y visuales que abrieron camino a cineastas posteriores. 

Ambos documentales se pueden encontrar en internet con facilidad. Y vale la pena verlos, asumiendo que el mensaje que hay tras ellos no nos va a gustar. Pero su talento es indiscutible. 

Empecemos por el prólogo de Olympia, que a excepción de dos tomas es obra del director de fotografía, Willie Zielke. Leni le apartó e incluso no le incluyó en los títulos de crédito y negó a lo largo de su vida la autoría de Zielke, aunque papeles encontrados hace un par de años demuestran que las ideas del prólogo no fueron suyas, sino de Zielke, aunque el montaje sea de Leni. 


Otro ejemplo está en los saltos de trampolín. Parece que vuelan... 


¿Cómo lo hizo? Primero, teniendo todas las facilidades que le ofreció el régimen nazi: grúas, varias cámaras, tiempo y dinero. Después, el talento: uso de fundido, ritmo de montaje, elección de puntos de vista originales y atrevidos. 

En 1 hora 55 minutos la sombra del maratoniano, los brazos, el punto de vista del suelo desde los ojos del corredor...

                                    

1936 (NS): Olympia (Teil1) - Fest der Völker from Deutsche Geschichte on Vimeo.

Pongo también el Triunfo de la Voluntad. Es curioso que no esté completa en youtube, aunque se la pueda encontrar en vimeo y otras plataformas. ¿Vetada por el discurso de odio? La hipocresía de determinadas empresas que se enriquecen a costa de la muerte de millones de personas -estoy hablando del capitalismo- no me deja de sorprender. Como si la censura, sea la que sea, fuera a hacer desaparecer el discurso. Son los mismos que permiten que partidos de ultraderecha salgan en los medios, sin mover un dedo. En fin... Aquí lo pongo porque estoy hablando de talento artístico, aunque no me guste lo que vea, tengo la suficiente capacidad crítica para distinguir el contenido de la forma... 

                                  

1935 - El triunfo de la voluntad (Leni Riefenstahl) from Historia virtual del Holocausto on Vimeo.

Hubo muchas más mujeres, está claro, aunque Leni sea la más conocida por sus aportaciones. Mencionaré a unas cuantas.

Como curiosidad y contraste mencionaré a Wanda Jakubowska, otra gran desconocida. Sobrevivió a los campos de concentración y en 1948 rodó en Auschwitz The last stage narrando sus experiencias. Tal vez fue el primer film que trató este tema en una película de ficción. Siguió dirigiendo hasta los años ochenta. 

En Hollywood destacaron Ida Lupino y Dorothy Arzner. 

Arzner dirigió veinte películas en los años treinta. Comedias, sobre todo. Y lo hizo con solvencia. La única mujer en un Hollywood machista y que cerraba las puertas a las mujeres en puestos de poder. Eso ya merece un respeto... Curiosidad: era lesbiana y mantuvo una relación de más de cuarenta años con otra mujer, que todo el mundo conocía. Eso sí, no pudo contarlo en una película. Habría que esperar varias décadas para que eso fuera posible... 


Ida Lupino es más conocida como actriz. Pero pocos saben que decidió crear una productora para poder dirigir sus propias películas. En el cine hizo muy pocas; finalmente, se dedicó a la televisión. 
Entre ellas está una sobre la violación, Outrage. El punto de vista es diferente al habitual; quizá por primera vez vemos lo que una violación supone para una mujer visto desde la perspectiva de otra mujer. 



Solo volveremos a ver esa sensibilidad al tratar este tema en otra película posterior, dirigida por un director de teatro, Something wild de Jack Garfein. 



En Not wanted el tema es la maternidad no deseada y sus consecuencias. Maravilloso el final; una persecución, rodada de una manera, que solo veremos en el cine posterior. 


No olvido a Tanaka. Le dediqué una entrada en mayo.
Ya comenté que Pechos eternos es su película más redonda con escenas de gran calidad y con un ritmo narrativo preciso y sobrio. Y la evolución de un personaje creíble con sus luces y sus sombras, de una fortaleza asombrosa. 


Es difícil elegir. En el minuto 15 cómo cuenta la forma en que la protagonista se da cuenta de que su marido la engaña. En el minuto 34 la despedida de dos personas que se quieren y admiran. En el minuto 55 y 56 el ansia de vivir, el amor a la vida. También lo encontramos entre el 1:32:00 a 1:35:00; el deseo que intenta vencer a la muerte. En el 1:25:00 la visión terrible de la propia muerte. Y el final, una rima delicada. 
Elijo también el final de su última película, Amor bajo el crucifijo. El último plano que rodó es una mujer caminando con dignidad a su muerte en una película cuidada y elegante. 


Termino con el cine experimental. Maya Deren es una directora inclasificable. Completamente desconocida, tenía una imaginación deslumbrante. Rompe con todos los modelos. Surrealismo y experimentación en grado máximo.



Cine puro.






DIRECTORAS DE CINE (I): CINE MUDO, 1896-1931

 


Hasta las últimas décadas, como en muchos ámbitos, las mujeres que dirigieron una película eran una minoría. Un documental de catorce horas dirigido por Mark Cousins, Women make films, nos descubre a muchas de ellas.


Alice Guy es considerada la primera mujer que dirigió una película. Como los hombres, abrió el camino de una nueva forma de expresión, descubriendo sus posibilidades, arriesgando su dinero y libre, sin la presión de los grandes estudios que excluirían de manera sistemática a las mujeres en puestos de responsabilidad. 

Incluso se considera que ella hizo la primera película de ficción, El hada de los repollos en 1896, en cuanto los Lumière pusieron a disposición de todos el nuevo invento. Trabajaría, tocando todos los géneros, hasta los años veinte. 


Así que Alice Guy precede a los Mèlies o Segundo de Chomón.

Detener el tiempo, que las hojas no caigan de los árboles, que mi hermana vuelva a estar bien... Minuto cuatro a siete.



Lois Weber trabajó en la productora de Alice Guy y, al volver a Estados Unidos, comenzó a dirigir películas con su marido. Fue la primera directora en rodar un largometraje en 1914, El mercader de Venecia. Se interesó por temas como la pobreza, la marginación, la diferencia de clases o la anticoncepción y el aborto. Hasta los años veinte tuvo bastante éxito. El primer desnudo femenino es suyo en Hipócritas. 



La primera directora de animación es Lotte Reiniger. Al ver Cinderella, 1922, es difícil no pensar en el Walt Disney de Fantasía, dos décadas más tarde. 


El surrealismo entra por la puerta grande en el cine en los años veinte. Todos conocemos a Dalí y Buñuel, pero Germaine Dulac también experimentó con las posibilidades que la imagen ofrecía para reflejar nuestros sueños y pesadillas, sin obviar una fuerte y valiente crítica social. 


Olga Preobazhenskaya fue la primera directora soviética. 



Como Esfir Shub y otras más, -vease Directoras cine mudo ruso la propaganda era esencial. 



La llegada del cine sonoro y el papel de las grandes productoras no facilitó la entrada de la mujer en puestos de responsabilidad dentro de la industria. No sería hasta los años sesenta y setenta cuando empezarían a abrirse paso. Aún así encontraremos algunos nombres en este periodo, entre 1931 y 1961, a lo largo de esos cuarenta años. Les dedicaré la próxima entrada. 











jueves, 1 de julio de 2021

EL BOTÓN DE NÁCAR

 


Patricio Guzman es un gran documentalista. Sin duda su obra más conocida es La batalla de Chile.


Allende y su figura le marcaron profundamente. Mucho más los miles de desaparecidos durante la dictadura chilena. 

En El botón de nácar, dentro de su trilogía sobre Chile dirige su mirada al agua y, más concretamente, a la Patagonia. A sus mitos, a los olvidados, y también a los desaparecidos...


El agua tiene memoria...


Jemmy "Button", un indígena de la tierra del Fuego, a principios del XIX, engañado o atraído por un botón de nácar, acabó en Inglaterra. Recibió una educación; dejó de ser "un salvaje". Cuando volvió era un exiliado. No pertenecía ni a los unos ni a los otros. Después, llegó el genocidio de todo un pueblo.

Durante la dictadura de Pinochet, en los años setenta del siglo pasado, mataron a miles de personas. A algunas las lanzaron, vivas o no, al mar. Les colocaban rieles de ferrocarril sobre el pecho, atados con bolsas de patatas y plásticos. En uno de los rieles recuperados cuatro décadas más tarde, un botón de una camisa había quedado incrustado entre los restos. La única huella de ese desaparecido. 

Son muchos los temas que deja abiertos Patricio Guzmán: la Historia no oficial, el cosmos, los "desaparecidos". Tal vez hubiera necesitado de más metraje para desarrollarlos. 




Pero nos emociona. 

 "Hace poco se descubrió un cuásar lleno de vapor de agua... ¿Cuántas almas errantes podrían encontrar refugio en este inmenso oceáno que deriva en el vacío?"


viernes, 25 de junio de 2021

TANKA: POETISAS Y ESCRITORAS DEL PERIODO HEIAN

 


El color de las flores 

se va desvaneciendo:

así pasa mi vida, vanamente,

envuelta en tristes pensamientos 

viendo caer las largas lluvias.

Ono No Komachi. Traducción: J.M.Bermejo y Teresa Herrero.


Pasan los días 

pero nunca me olvido 

de aquel encuentro 

cuando tú y yo nos vimos

aquel otoño...


Tu sombra, al menos,

que viva permanezca

entre mis lágrimas, 

aunque lejos el otoño te lleve,

sin saber mis penas.

Izumi Shikubi. Diario. Traducción: Akiko Imoto y Carlos Rubio.


Sé que voy a morir,

pero me gustaría llevarme al más allá 

un último recuerdo.

¿Por qué no me concedes

una última cita?

Izumi Shikubi. Diario. Traducción: J.M.Bermejo y Teresa Herrero.


Encuentro inesperado:

cuando me preguntaba si era él o no lo era,

la luna se ocultó de repente

por detrás de una nube.

Murasaki Shikibu. Genji Monogatari. Traducción: J.M.Bermejo y Teresa Herrero.


Las malas hierbas son tan espesas 

que apenas se ve el camino

que conduce a mi casa.

Crecieron mientras esperaba

a alguien que nunca llegó.

Sojo Henjo. Traducción: Xavier Roca Ferrer de una traducción al inglés de Donald Keene. 


Recuerdo una mañana clara... Había llovido durante toda la noche. A pesar del sol las gotas del rocío

aún cubrían los crisantemos del jardín. En los cercos de bambú y las varas de los setos veía telarañas.

A medidas que sus hilos se quebraban, las gotas de lluvia quedaban colgando de ellos como perlas de 

un collar... Poco a poco el rocío fue desapareciendo del trébol y de las otras plantas en las que se

había posado. Las ramas, más livianas, se agitaron casi imperceptiblemente y luego, de repente 

y con toda armonía, se alzaron... 


pero ahora me doy cuenta de que, así como inevitablemente 

brotan las lágrimas, como dice el poema, del mismo modo estas notas dejarán de pertenecerme...

Sei Shonagon. Libro de la almohada. Traducción: Amalia Sato. 


Todo en este mundo es triste y acaba por fatigar. Pero desde ahora en adelante ya no temeré nada. 

Que los demás hagan y digan lo que quieran... y cuando en mi espíritu la importancia de las 

cosas de este mundo haya quedado reducida a la del rocío, haré cuanto esté en mi mano para convertirme

en una persona sabia y santa.

Murasaki Shikibu. Diario. 


Estoy tan sola...

Mi cuerpo es una brizna de hierba flotante, 

separada de sus raíces.

Si hubiera un río cerca,

me dejaría llevar por la corriente.

Ono No Komachi. Traducción: Javier Roca Ferrer de una traducción al inglés de Donald Keene. 




domingo, 9 de mayo de 2021

KINUYO TANAKA: PECHOS ETERNOS Y FUMIKO NAKAJO

 


"Tengo alas ligeras; 
podría volar a dónde quisiera: 
me apoyaré en tu hombro".
 
En los años 50 del pasado siglo no había mujeres directoras en Japón. En Japón y en otras partes. 
Las pocas mujeres que dirigían abrieron el camino a las que ahora lo pueden hacer. Una de ellas fue Kinuyo Tanaka. 

Es más conocida como la actriz fetiche o "musa" de dos grandes directores japoneses, sin que el cine no sería lo mismo: Mizoguchi y Ozu. Pocos saben -ni siquiera yo hace una semana- que además dirigió seis películas en una década. 

Sus dos primeras películas se apoyaron en el guion de Kinoshita y Ozu. 

En la primera, Cartas de amor, ya demuestra un talento sorprendente. 


El protagonista, obsesionado por un primer amor perdido, acaba escribiendo cartas en inglés a mujeres que se prostituyen con soldados americanos. Un día reconoce a ese amor; también se ha prostituido...

Son pequeños detalles -como el de la puerta de un tren que se cierra, dejando a los dos amantes al otro lado, o un plano fijo y general en el que, mientras la protagonista se aleja, observamos las dudas de un hombre que la deja marchar, incapaz de perdonarla- que construyen un melodrama de la mejor calidad. 

El tema -la prostitución, a la que muchas mujeres tuvieron que agarrarse, como forma de supervivencia tras la posguerra- ya nos sitúa desde un punto de vista femenino. 

Será mucho más marcado en sus dos películas posteriores.

En la primera, con guion de Ozu, La luna se levanta, se mueve entre la comedia romántica y un ligero toque de melodrama, pero sin cargar las tintas. Hay frescura y un romanticismo que Ozu nunca hubiera aceptado. Pero ese es el toque de la directora. 

LA LUNA SE LEVANTA

Pasos que se alejan o

manos que hablan por sí mismas. 


Es en la tercera donde alcanza su mejor nivel. Es su guion y su historia. La escribió ella. Y se nota. 

En Pechos eternos hay múltiples temas. Está el principal, el de una mujer con cáncer de mama y la enfermedad que la llevará a la muerte. Pero hay muchos más; porque es también una mujer que se ha divorciado; su poesía es "exagerada", "cosas de mujeres", eso dicen de ella sus "colegas"; con dos hijos, poetisa y vive, además, dos amores imposibles. Uno, porque es el marido de su mejor amiga; el otro, porque llega demasiado tarde...


Basada en la vida de una poetisa japonesa, Fumiko Nakajo, estoy seguro que logra conseguir -aunque no conozca la obra de esta mujer- captar el espíritu de su poesía. De vez en cuando aparecen sus poemas: sencillos, delicados, sobrios, elegantes... 

Una colina con forma similar

a una mama que perdí,

flores marchitas la adornan

​en invierno...



Soy como esa flor en el lago; 

sin raíz... 

Está el deseo de vivir y el miedo a la muerte. Sin ocultarlo ni enfatizarlo en exceso.

Terrible la escena del pasillo en la que, tras escuchar los llantos de unos familiares, camina detrás de las enfermeras y la camilla de un cadáver, tomando conciencia, más que nunca, de que ese será su único futuro. 

¿Y qué decir de la escena en la que le pide a un periodista, que se ha enamorado de ella, que la acompañe y duerma a su lado? Sin necesidad de sexo hay un erotismo y una sensualidad intensa y carnal.

Y mucho antes de que le diagnosticaran el cáncer, el encuentro con el amigo, al que también amaba y que dará a conocer su poesía. 

Esa despedida... Es muy difícil conseguir eso, pero no hace falta que nos lo digan. Sabemos que se han querido y que se quieren. 


Una bufanda para que la niña no tenga frío; las palabras de ánimo y confianza en el talento de ella... 

Es imposible contar todos los maravillosos detalles que hacen de esta película una joya. 

Me conformaré con mencionar sólo dos:

Cuando se despide del periodista, tras la noche en la que han dormido juntos, él le deja una pluma para que siga escribiendo sus poemas. Los dos saben que no volverán a verse. Ella le pide que se vaya, cuando cierre los ojos. Él se marcha, cierra la puerta, pero vuelve a abrirla; ella está mirando por el espejo su reflejo; él sonríe. Después, cuando se marcha, ella sale a la ventana y le ve alejarse por el pasillo; llora. En la mano tiene, apretada con fuerza, la pluma. El amor y la creación, sintetizados en una sola imagen. 

En cuanto a la segunda, en medio de un final terrible, cuando todos saben que va a morir, hay un gesto delicado y tierno. El niño, su hijo, escribe en la arena del patio: "Ponte bien, mamá". 

Palabras en la arena, flores en el agua... Desaparecerán. 

Pero su poesía permanecerá. 

"Mi legado para vosotros, hijos, será mi muerte". 



 

lunes, 15 de marzo de 2021

MI FIN DE SEMANA: LONE STAR Y ELEPHANT


En El hombre que mató a Liberty Valance, una de mis películas favoritas, cuando, después de contar su historia, -qué es lo que realmente sucedió y no la leyenda de la que todo el mundo habla-, el personaje que interpreta James Stewart le pregunta al periodista si va a publicarla, este le responde: "Estamos en el Oeste; cuando la leyenda es un hecho, se publica la leyenda". 


Lone Star es una película que ha ganado con el tiempo. La vi joven, cuando todo era posible, cuando las heridas cicatrizaban antes, cuando podías soñar con el futuro. 

Nos habla de la paternidad y de las relaciones entre padre e hijo, conflictivas -como las que yo tenía entonces y tuve-; y también de la historia, en este caso la de Texas, llena de sombras y contradicciones en las que se prefiere la leyenda a la realidad, la propaganda a la reflexión histórica. En un mundo polarizado, Lone Star nos ofrecía una mirada compleja en la que se mueven intereses políticos y personales, donde conviven, a veces en mundos paralelos, blancos, hispanos y negros. El género elegido, la investigación de un asesinato ocurrido cuarenta años atrás, no es más que una excusa para profundizar en los mecanismos de la memoria: la íntima y la histórica. Y las dos se mezclan sin que nos demos cuenta. Ahí está el talento de Sayles.


La historia de los dos protagonistas, enamorados desde la infancia, un anglosajón y una hispana, se transforma en manos de Sayles en un símbolo que va mucho más allá de lo que podría parecer más obvio tras una primera ojeada. 

En Elephant, una descripción sobria, con cámara en mano, de los hechos de Columbine, el punto de vista elegido se apoya en una idea tomada de Alan Clark, de un cortometraje con el mismo titulo; centrado en una serie de asesinatos en Irlanda del Norte. La cámara en mano, la sequedad del tratamiento es brutal. Es un círculo infernal que se repite una y otra vez.


Nos recuerdan que para conmovernos y mostrarnos la violencia tal cual es resulta mucho más contundente que nos la presenten sin elementos superfluos que interfieran en nuestra mirada. 


Villeneuve, años después, en Polytechnik, continuando esta visión, nos ofrece en una carta leída en off, la mirada del asesino, un joven perturbado antifeminista que acabó con la vida de veinte estudiantes -todas mujeres- en Canadá. El planteamiento formal no es tan radical, pero la sensación que te queda es la misma: la del absurdo y el sin sentido de esas muertes, incluida la del responsable. 


Nuestras obsesiones y miedos, esas heridas y cicatrices del pasado pueden llegar a convertirse en un fantasma aterrador, en un muro infranqueable. 

"¡A la mierda el Álamo! ¡Olvidemos el Álamo!" dice la protagonista de Lone Star en el plano final.

A veces, para seguir adelante, necesitamos hacer tabla rasa, pero... ¿podremos hacerlo?


domingo, 7 de marzo de 2021

UN CONDENADO A MUERTE SE HA ESCAPADO


Bresson en Un condenado a muerte nos dice desde el principio qué es lo que busca. No hay engaños. 

Va a contarnos con sobriedad, sin detalles innecesarios o superfluos cómo un hombre ha escapado de la cárcel. El primer plano nos deja claro con un letrero que allí siete mil personas murieron durante la ocupación nazi. No hay elección: estamos con el protagonista y desde el principio deseamos que lo consiga. 


En la primera escena lo intenta, mientras lo llevan en coche a la cárcel. Es su punto de vista el elegido: el manillar de la puerta, el cambio de marchas, el compañero que no hace nada y le deja hacer. Fracasa, pero en esa primera escena está todo; los detalles y la construcción obsesiva de un personaje con un único objetivo: la libertad. 

En la cárcel aparece, a los cinco minutos de trama, su voz en off. Y va a ser él quién nos va a acompañar en esta extraordinaria aventura interior; de la celda de castigo a la 102. Las conversaciones con los compañeros; el prisionero, anciano, desesperado que encuentra una esperanza en el esfuerzo por escapar de nuestro protagonista; el que lo intenta antes que él y fracasa, aunque, como bien dice uno de ellos: "él ha muerto para que tú puedas conseguirlo". 

Y, al final, no puede hacerlo solo. Un muchacho, que podría haberse convertido en un Lacombe Lucien, colaboracionista, un joven que aún no sabía lo que quería, le ayudará en el último tramo. Ambos escaparán y se "salvarán"; en el caso de Bresson en ambos sentidos, no sólo física, sino espiritualmente. 

El muchacho, cuando pisan la calle, le dice: "Si me viera mi madre...".  

Aquí tenéis la película completa. 


Último plano. Suena la música religiosa de Mozart. Y los dos escapan, protegidos por la niebla. Y nos emocionamos.

Son libres... Nosotros, también. 



miércoles, 17 de febrero de 2021

PICKPOCKET

 


¿Por qué una película en apariencia tan fría, tan sobria, siempre me acaba emocionando en esta escena final?


Tal vez porque Bresson nos prepara con miradas, gestos sutiles durante setenta minutos para que, al final, dos cuerpos, separados por una reja, nos lo cuenten todo; le den sentido a nuestra existencia...